sábado, 31 de octubre de 2026
 
 
     
LLA logró dictamen por ley Malvinas, pero sus aliados piden cambios

La Libertad Avanza cerró el dictamen de mayoría con fisuras: los bloques dialoguistas rechazan artículos que modifican el Código Penal en la ley Malvinas.

El oficialismo nacional alcanzó el dictamen de mayoría para avanzar con la llamada ley Malvinas, pero el resultado expone una grieta política que puede complicar la votación prevista para el 12 de noviembre. Los bloques aliados —los denominados dialoguistas— firmaron con disidencias sobre artículos específicos que modifican el Código Penal, una señal de alerta que el Gobierno prefiere minimizar aunque no puede ignorar. La tensión central no gira en torno a Malvinas como causa nacional, sino sobre los cambios penales incorporados al proyecto. Esos artículos generaron resistencia en sectores que acompañan al oficialismo en otras iniciativas, porque los leen como herramientas potencialmente útiles para perseguir opositores u acallar voces críticas. La libertad de expresión aparece como el eje del conflicto dentro de la coalición de gobierno. La Libertad Avanza sostiene públicamente que tiene los votos para aprobar el proyecto. Sin embargo, esa confianza choca con un dato concreto: los aliados que firmaron con disidencias no son opositores, son socios legislativos habituales. Cuando los propios aliados piden cambios antes de votar, el margen real de maniobra es más estrecho de lo que el oficialismo admite. El patrón se repite en la historia legislativa argentina reciente: un gobierno con minoría parlamentaria empuja un proyecto, cosecha apoyos condicionados e ingresa al recinto con menos certezas de las que declara. La diferencia esta vez es que las objeciones no vienen de la oposición dura sino del espacio que sostiene la gobernabilidad del Ejecutivo. Lo que está en juego no es solo la aprobación o el rechazo de una ley. Es la capacidad del Gobierno de conducir su propia coalición legislativa. Si La Libertad Avanza cede en los artículos del Código Penal, muestra límites internos. Si no cede, arriesga perder votos que necesita. El calendario aprieta. Con la sesión fijada para el 12 de noviembre, el oficialismo tiene días contados para negociar, ceder u consolidar. Cada jornada sin acuerdo fortalece la posición de quienes piden modificaciones e instala la duda sobre si el texto llegará al recinto en su forma actual. El episodio ilumina una contradicción estructural del gobierno de La Libertad Avanza: construye poder político con aliados a quienes necesita pero no controla, en un vínculo permanentemente sometido a tensión. La ley Malvinas es, en este momento, el termómetro más claro de esa fragilidad.