  |
| viernes, 30 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Macri admite que el acuerdo con La Libertad Avanza está frenado
El expresidente del PRO reconoció públicamente que las negociaciones con el partido de Milei no avanzan y que no hay acuerdo a la vista.
Mauricio Macri reconoció que las conversaciones entre el PRO y La Libertad Avanza para construir una alianza electoral no registraron ningún progreso concreto. La declaración no es un dato menor: expone en voz alta una fractura de expectativas entre dos fuerzas que el gobierno nacional necesita unidas para consolidar su base legislativa y electoral. Que el propio líder del PRO lo diga públicamente implica una señal de presión tanto hacia adentro de su partido como hacia la Casa Rosada.
El vínculo entre el PRO y La Libertad Avanza fue, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, una relación de cooperación táctica sin fusión formal. El PRO aportó cuadros, votos en el Congreso e infraestructura territorial, mientras LLA avanzó en la construcción de su propio aparato. Esa asimetría generó tensiones crecientes: el PRO siente que da más de lo que recibe, y LLA percibe que no necesita ceder para obtener colaboración.
La negativa a avanzar en un acuerdo tiene consecuencias directas sobre el escenario electoral. Sin un paraguas de unidad, ambas fuerzas compiten por un electorado que se superpone ampliamente. En distritos clave como la Ciudad de Buenos Aires o la provincia de Buenos Aires, la fragmentación del espacio libertario-macrista puede beneficiar a terceras fuerzas u abrir ventanas para el peronismo, que observa el conflicto con atención estratégica.
Dentro del PRO, la declaración de Macri funciona también como advertencia interna. Hay sectores del partido que impulsan una integración más profunda con LLA, incluso a costa de la identidad propia del PRO. La postura pública del expresidente frena esa tendencia y reafirma que él seguirá siendo el árbitro final de cualquier negociación, sin delegar esa autoridad en dirigentes intermedios.
Para Milei, el impasse tiene una lógica propia. LLA construyó una identidad política basada en la ruptura con la política tradicional, e incorporar al PRO en términos de igualdad contradice ese relato fundacional. La estrategia de LLA parece orientada a absorber votos del electorado macrista sin necesitar absorber institucionalmente al PRO como organización.
El contexto histórico agrega densidad al análisis. Cada vez que el PRO negoció alianzas desde una posición de debilidad relativa, terminó resignando espacios. La experiencia de Cambiemos mostró que los acuerdos amplios generan tensiones de gestión que luego se cobran electoralmente. Macri parece decidido a no repetir ese ciclo sin garantías previas.
Lo que queda en evidencia es que la unidad del espacio no oficialista-liberal está más cerca del deseo que de la realidad. El tiempo electoral presiona, pero ninguno de los dos líderes muestra voluntad real de ceder terreno. Esa parálisis es, en sí misma, una definición política con consecuencias que se medirán en las urnas.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|