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| viernes, 23 de octubre de 2026 |
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LLA construye músculo territorial juvenil antes de que sea tarde
Sharif Menem, Iñaki Gutiérrez y Rocío Gómez lideran el armado en el interior. La tensión entre lo digital y lo territorial define el futuro electoral del
La Libertad Avanza enfrenta una contradicción estructural que puede costarle caro en 2025: su mayor activo, la viralidad digital, es también su mayor debilidad orgánica. Sharif Menem, Iñaki Gutiérrez y Rocío Gómez encabezan desde hace semanas una operación de construcción territorial juvenil en provincias clave, con actos programados e instancias de coordinación que buscan convertir simpatía en estructura. El movimiento no es inocente: responde a una lectura interna que reconoce que ganar elecciones legislativas requiere algo más que algoritmos.
El contexto es determinante. LLA llegó al poder en diciembre de 2023 montada sobre una ola de descontento que se canalizó principalmente a través de redes sociales, streamers e influencers políticos. Ese modelo fue eficaz para una elección presidencial polarizada, donde el voto castigo amplificaba cada contenido viral. Pero las legislativas de octubre de 2025 tienen otra lógica: territorio, padrón, fiscalización, movilización barrial. Ahí es donde los partidos tradicionales —el peronismo en particular— acumulan ventajas históricas que ningún tuit puede compensar.
La disputa interna entre 'digitales' y 'territoriales' no es solo una diferencia de método: es una batalla por el alma organizativa del espacio. Los cuadros digitales sostienen que la identidad libertaria se construye desde la comunicación descentralizada y que la estructura partidaria clásica corrompe cualquier movimiento antisistema. Los territoriales, en cambio, argumentan que sin presencia física en los municipios del interior profundo, LLA seguirá siendo un fenómeno urbano con techo electoral visible.
Menem —con el peso simbólico de su apellido en La Rioja e influencia en el norte— representa el puente entre el capital político familiar heredado y la nueva generación libertaria. Gutiérrez y Gómez aportan perfil más orgánico e ideológico. Los tres conforman una conducción juvenil que, por primera vez, intenta operar con cierta autonomía de los despachos porteños, lo cual genera tanto oportunidades como fricciones con la línea central del partido.
El armado en el interior no ocurre en el vacío. Varias provincias muestran escenarios donde LLA obtuvo en 2023 resultados históricos pero carece de estructuras locales consolidadas. Traducir esos votos en candidatos competitivos, fiscales entrenados y redes de movilización es el desafío concreto detrás del despliegue. La experiencia histórica argentina indica que los partidos que no territorializan sus victorias presidenciales suelen sufrir derrumbes legislativos pronunciados en el ciclo siguiente.
El timing también revela urgencia. Arrancar el armado juvenil a esta altura del calendario electoral sugiere que la conducción reconoció tarde la brecha entre presencia digital e infraestructura real. Cada semana de retraso es terreno cedido a fuerzas opositoras que nunca desmantelaron sus estructuras barriales, sindicales y municipales. El peronismo, fragmentado electoralmente, sigue siendo una maquinaria de movilización que LLA todavía no puede replicar.
Lo que está en juego excede una elección de medio término. Si LLA logra construir una red juvenil territorial funcional en provincias clave antes de octubre, consolidará su transformación de movimiento a partido. Si fracasa, el ciclo 2025 podría exponer los límites reales de una fuerza política que conquistó el poder ejecutivo nacional sin haber conquistado el territorio.Más noticias de Datapolítica
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