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| jueves, 22 de octubre de 2026 |
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Tres conflictos internos sacuden al gobierno de Milei
Tres conflictos simultáneos sacuden al gobierno: la ley de discapacidad, la pelea Menem-Fuerzas del Cielo y los reclamos de Bullrich.
El gobierno de Javier Milei enfrenta una crisis interna de coordinación que contrasta con la imagen de cohesión que el Presidente proyecta en sus apariciones internacionales. Mientras Milei concentra energía en construir su perfil global, la mesa política en la Casa Rosada registró esta semana uno de sus encuentros más tensos desde el inicio de la gestión, con tres focos de conflicto abiertos que revelan fracturas estructurales dentro de la coalición oficialista.
El primer foco es el proyecto de ley de discapacidad, que expuso diferencias irresueltas entre sectores del bloque oficialista en el Congreso. El tema combina presión del calendario legislativo con señales de nerviosismo de los mercados ante la falta de definición presupuestaria, lo que eleva el costo político de cada demora. En un gobierno que construyó su legitimidad sobre la promesa de eficiencia y decisión, la parálisis legislativa en temas sensibles erosiona esa narrativa.
El segundo conflicto involucra a Patricia Bullrich, que profundizó sus reclamos internos en la última semana. La ministra de Seguridad opera con creciente autonomía respecto del núcleo duro libertario, y sus demandas dentro del gobierno reflejan la tensión estructural entre el PRO como socio y La Libertad Avanza como conductor. Esa tensión no es nueva, pero se agudiza cuando la agenda legislativa obliga a negociar y a ceder.
El tercer frente es el más disruptivo en términos de dinámica interna: el enfrentamiento entre el entorno de Martín Menem y las llamadas Fuerzas del Cielo, el núcleo más ideológico del movimiento libertario. Lo que el artículo original llama una 'guerra santa' es en realidad una disputa de poder por el control del aparato legislativo e institucional del oficialismo. Menem, desde la presidencia de la Cámara de Diputados, administra recursos, agenda e influencia que las Fuerzas del Cielo no controlan ni toleran.
Esta triple crisis simultánea no es casual. Es el resultado previsible de un modelo de conducción política que concentra el liderazgo simbólico en Milei e ignora la construcción de consensos internos. El Presidente delega hacia abajo sin árbitros claros, lo que convierte cada decisión en una disputa de poder entre facciones con intereses divergentes.
El timing agrava todo. Con el calendario electoral de 2027 comenzando a estructurar los incentivos de cada actor, la lealtad táctica que sostuvo la coalición en su primer año empieza a ceder ante cálculos individuales. Bullrich, Menem e incluso las Fuerzas del Cielo evalúan su posición futura, no solo la agenda inmediata.
El riesgo político concreto es que la imagen de unidad que Milei exporta al mundo contraste cada vez más con la fragmentación real de su coalición doméstica. Esa brecha entre narrativa e institucionalidad interna fue, históricamente, el punto de quiebre de varios gobiernos argentinos que llegaron fuertes e ideológicamente compactos al poder.Más noticias de Datapolítica
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