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| sábado, 31 de octubre de 2026 |
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El peronismo negocia alianzas antes de las elecciones de medio término
El peronismo mueve sus piezas antes de tiempo: intendentes, Uñac y la CGT definen el mapa de poder antes de las elecciones.
El Partido Justicialista entró en una fase de reordenamiento acelerado con vistas a las elecciones de 2027, con movimientos que involucran a intendentes del conurbano e interior, al titular del PJ nacional Gildo Insfrán, al dirigente sanjuanino Sergio Uñac e incluso a sectores de la CGT. La velocidad con que el peronismo procesa sus disputas internas contrasta con la parálisis que mostró durante buena parte del año, y revela que los actores del espacio ya leen el ciclo electoral como algo inmediato, no como una perspectiva lejana.
El contexto es determinante para entender este movimiento. El peronismo llega a esta instancia sin conducción unificada, con el kirchnerismo traccionando desde afuera de la estructura formal del partido e intendentes que operan con lógicas propias, muchas veces desconectadas del discurso nacional. La ausencia de un liderazgo único genera, paradójicamente, mayor actividad territorial: cada sector intenta posicionarse antes de que otro lo haga.
La reunión de un sector del PJ con intendentes expresa esa lógica. No es un encuentro de unidad sino de alineamiento parcial: quienes participan buscan construir un bloque propio dentro del peronismo para llegar con peso específico a cualquier negociación futura. Los intendentes, que son el activo electoral más concreto del partido, tienen poder de veto sobre las candidaturas y lo saben.
Uñac representa una variable adicional. El exgobernador de San Juan maneja tiempos propios e históricamente operó como puente entre el kirchnerismo duro e intendentes del interior con perfiles más moderados. Su fecha clave —cualquier anuncio o definición de su parte— puede alterar el equilibrio interno, ya que su eventual candidatura u organización de un espacio propio redistribuye alianzas que hoy están en suspenso.
Las diferencias dentro de la CGT alrededor de la cumbre del PJ agregan una dimensión sindical que el análisis político suele subestimar. El movimiento obrero organizado no es un actor homogéneo: hay sectores que prefieren mantener distancia institucional del partido para conservar autonomía negociadora frente al gobierno de Javier Milei, e internas que prefieren una integración más directa a la estructura peronista. Esa tensión no está resuelta.
La defensa de las PASO es otro eje central. El gobierno nacional impulsó su eliminación y varios distritos ya avanzaron en esa dirección. Para el peronismo, las primarias abiertas son un mecanismo que le permite procesar sus conflictos internos sin fracturarse públicamente. Perderlas implicaría tener que negociar candidaturas en espacios cerrados, donde el poder de los aparatos territoriales pesa más que la representatividad real de cada sector.
En síntesis, el PJ de 2026 es un partido que se mueve rápido en lo táctico pero sigue sin resolver lo estratégico: quién lo conduce, con qué programa e identidad llega a 2027, y cómo articula sus múltiples centros de poder sin implosionar. La actividad es alta; la dirección, todavía difusa.Más noticias de Datapolítica
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