sábado, 31 de octubre de 2026
 
 
     
Bornoroni reunió a cordobeses y apuntó contra Llaryora

El jefe del bloque de LLA en Diputados reunió empresarios, economistas e intendentes y apuntó contra el modelo de Llaryora.

Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados, dio un paso concreto hacia su posible candidatura a gobernador de Córdoba al encabezar una reunión con economistas, empresarios e intendentes. El encuentro no fue un acto partidario menor: fue una señal de armado territorial con actores de peso provincial, lo que lo convierte en el movimiento político más explícito que Bornoroni haya ejecutado hasta ahora en su proyección hacia 2027. El contexto en el que se mueve Bornoroni es el de una provincia históricamente dominada por el peronismo cordobés, una corriente que gobernó durante dos décadas bajo la conducción de Juan Schiaretti y hoy continúa bajo Martín Llaryora. Ese peronismo no kirchnerista construyó una identidad propia, con base electoral sólida e independencia del poder nacional, algo que lo volvió casi impenetrable para las fuerzas nacionales durante años. La irrupción de LLA en el escenario nacional cambió esa ecuación, al menos en parte. La crítica de Bornoroni al modelo de Llaryora no es solo retórica electoral: apunta a instalar la idea de agotamiento de un ciclo. Esa narrativa tiene antecedentes en la política argentina: cuando un espacio logra convencer al electorado de que un ciclo terminó, la elección siguiente se vuelve mucho más disputada. El desafío para Bornoroni es que esa percepción de agotamiento todavía no está consolidada en la opinión pública cordobesa, donde el oficialismo provincial mantiene niveles de aprobación relevantes. La reunión con empresarios e intendentes revela una estrategia consciente: Bornoroni no busca construir solo desde la militancia libertaria, sino sumar actores con peso territorial e institucional. Los intendentes son, en cualquier armado provincial, el músculo operativo indispensable. Que algunos de ellos participen de un encuentro convocado por LLA indica que hay dirigentes locales dispuestos a explorar alternativas al peronismo cordobés, algo infrecuente hasta hace poco. La figura de Schiaretti aparece también en el blanco de las críticas de Bornoroni, lo que tiene una lectura adicional: el exgobernador mantiene ambiciones nacionales e influencia en la provincia, y cualquier armado opositor serio debe disputarle ese espacio simbólico. Atacar a Schiaretti es también una forma de ocupar el lugar del principal referente opositor en Córdoba, un rol que hoy no tiene dueño claro dentro del mapa libertario. El gran interrogante que deja este movimiento es si Bornoroni tiene la capacidad real de convertir este posicionamiento temprano en una candidatura competitiva. LLA mostró en 2023 una capacidad de irrupción electoral extraordinaria, pero sostener ese caudal en elecciones provinciales, donde pesan la gestión local y las redes territoriales, es un desafío distinto. La provincia de Córdoba exige presencia, conocimiento del territorio y vínculos con actores que no siempre se alinean con las lógicas del poder central. En definitiva, lo que Bornoroni está haciendo es ocupar espacio antes de que otros lo ocupen. En política, el timing del armado suele ser tan decisivo como el armado mismo. Si logra mantener el impulso e ir sumando actores en los próximos meses, llegará a 2027 con una estructura creíble. Si el intento se diluye, quedará como un ensayo fallido más en la larga historia de intentos de la política nacional por penetrar el feudo cordobés.