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| viernes, 30 de octubre de 2026 |
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Martín Menem cierra la puerta presidencial a Patricia Bullrich
El presidente de Diputados descartó candidaturas alternativas en LLA y le respondió a la ministra, que ya marca distancia del Gobierno.
Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y hombre de extrema confianza de Karina Milei, descartó públicamente que existan dos candidatos presidenciales dentro de La Libertad Avanza: el único nombre es Javier Milei. La declaración no fue casual ni inocente. Tuvo un destinatario preciso: Patricia Bullrich, ministra de Seguridad que en los últimas semanas insinuó una posible candidatura propia e intensificó sus diferencias con la conducción del espacio.
El escenario que se abre de cara a 2027 obliga al oficialismo a administrar tensiones internas que hasta hace poco permanecían ocultas. Bullrich llegó al Gobierno como socia política tras su derrota en el ballottage de 2023, cuando decidió apoyar a Milei en lugar de Sergio Massa. Ese acuerdo le garantizó el Ministerio de Seguridad, pero nunca implicó una fusión orgánica entre el PRO y La Libertad Avanza. La convivencia siempre fue instrumental.
La figura de Menem como vocero de este mensaje no es menor. Su vínculo directo con Karina Milei lo convierte en un canal privilegiado para transmitir posiciones que la secretaria general de la Presidencia prefiere no enunciar en primera persona. Cuando Menem habla, en la práctica habla el núcleo duro del poder libertario. El mensaje hacia Bullrich fue, en ese sentido, una señal de autoridad interna antes que una declaración de campaña.
Bullrich, por su parte, lleva semanas construyendo una identidad diferenciada. Sus críticas puntuales a decisiones del Ejecutivo, su mayor visibilidad mediática e incluso sus gestos hacia sectores del PRO que resisten la absorción por parte de LLA configuran una estrategia que apunta a preservar un espacio propio. No es una ruptura abierta, pero tampoco es lealtad incondicional.
El problema estructural para el oficialismo es que cualquier figura que acumule capital político dentro de la coalición representa, potencialmente, una amenaza a la candidatura de Milei. La lógica del movimiento libertario es vertical e indivisa: el liderazgo no se comparte ni se negocia. Ese esquema funcionó en la etapa ascendente, pero empieza a mostrar fricciones a medida que se acercan los plazos electorales e individuos con ambiciones propias deben decidir si subordinan sus proyectos u buscan otro camino.
El antecedente más cercano es el del propio PRO como fuerza. Mauricio Macri intentó mantener la identidad partidaria sin ceder el liderazgo a Milei, y obtuvo como resultado una pérdida acelerada de cuadros e influencia. Bullrich parece intentar una tercera vía: quedarse dentro del Gobierno pero sin renunciar a su autonomía política. La declaración de Menem indica que esa operación tiene límites claros.
Para el análisis político, lo relevante no es si Bullrich efectivamente será candidata, sino el hecho de que el oficialismo sintió necesidad de cortar ese debate antes de que creciera. Esa reacción revela una coalición que, pese a su imagen de cohesión, gestiona hacia adentro tensiones reales sobre el poder, la representación y la distribución de lugares en el mapa electoral que viene.Más noticias de Datapolítica
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