  |
| viernes, 30 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
El Senado debatirá el proyecto para controlar el fentanilo
El proyecto aprobado en Diputados busca controlar el anestésico desde su fabricación hasta el paciente, con 15 procesados por la tragedia.
El Senado argentino analiza convertir en ley un proyecto que establece controles estrictos sobre el fentanilo en toda su cadena de distribución, desde la producción en laboratorios hasta la aplicación en pacientes. La iniciativa nació como respuesta directa a una de las tragedias sanitarias más graves de los últimos años: la muerte de al menos 90 personas que recibieron el potente anestésico contaminado con dos tipos de bacterias. El caso tiene 15 procesados, entre ellos dos ex funcionarias públicas, lo que le otorga una dimensión política que va mucho más allá de la salud pública.
El escándalo del fentanilo contaminado expuso con brutalidad las grietas del sistema de control farmacéutico en la Argentina. Durante años, la cadena de custodia de medicamentos de alto riesgo funcionó con una supervisión fragmentada, con responsabilidades difusas entre el Estado nacional, las provincias e instituciones privadas. La tragedia no fue un accidente aislado: fue el resultado previsible de un sistema con fallas estructurales que nadie quiso corregir a tiempo.
El proyecto regula el fentanilo desde su principio activo hasta la cama del paciente. Establece obligaciones concretas para los laboratorios fabricantes e importadores, fija protocolos de trazabilidad y define responsabilidades para los efectores de salud que administran el medicamento. En términos prácticos, ningún eslabón de la cadena podrá alegar ignorancia u omisión si algo sale mal. Es un cambio de paradigma regulatorio que, si se aplica con rigor, podría ser replicado en otros fármacos de alto impacto.
Sin embargo, la velocidad legislativa genera interrogantes legítimos. El proyecto avanzó con inusitada celeridad en Diputados, impulsado por la presión mediática e institucional del caso judicial. Esa urgencia política puede ser virtuosa, pero también esconde riesgos: las leyes redactadas bajo el impacto emocional de una tragedia suelen presentar inconsistencias técnicas que se descubren cuando ya están vigentes. La calidad del texto legal importa tanto como la voluntad de aprobarlo.
La presencia de dos ex funcionarias entre los procesados agrega una capa de complejidad al debate. El Poder Ejecutivo tiene interés en demostrar que el Estado reacciona e institucionaliza controles, pero también en evitar que la discusión legislativa se convierta en una audiencia pública sobre responsabilidades gubernamentales pasadas. Ese equilibrio entre reforma genuina e instrumentalización política del dolor colectivo es la tensión central que atraviesa el tratamiento en el Senado.
La oposición tiene aquí una oportunidad analítica que no debería desperdiciar. Más allá del voto favorable que el consenso social exige, el valor real del debate senatorial está en auditar los mecanismos de aplicación de la ley: quién fiscaliza a los fiscalizadores, con qué presupuesto e independencia operan los organismos de control e, históricamente, cómo Argentina implementó regulaciones similares. La experiencia indica que el país tiene mejores leyes que capacidad institucional para cumplirlas.
Si el Senado aprueba la norma, el desafío inmediato será la reglamentación. Allí, lejos del foco público, es donde las regulaciones se vacían u operativizancon coherencia. El caso del fentanilo contaminado demanda no solo una ley nueva sino una cultura sanitaria distinta: con controles permanentes, auditorías independientes e instituciones que no subordinen la vigilancia sanitaria a la conveniencia política del momento.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|