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| viernes, 30 de octubre de 2026 |
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El Senado exige que Villarruel reciba al papa León XIV
La Cámara alta pidió formalmente al Ejecutivo que la vicepresidenta esté en el encuentro oficial con el nuevo pontífice en el Palacio Libertad.
El Senado de la Nación envió un pedido formal al Poder Ejecutivo para que Victoria Villarruel, en su carácter de vicepresidenta y titular del cuerpo legislativo, sea incluida en el encuentro oficial con el papa León XIV previsto en el Palacio Libertad. La movida no es un trámite protocolar menor: es una señal política de un cuerpo que reclama reconocimiento institucional en un acto de altísima visibilidad simbólica, e implica además una tensión directa con la conducción del gobierno de Javier Milei, que hasta ahora habría diseñado el encuentro sin contemplar a Villarruel entre los protagonistas centrales.
El vínculo entre Villarruel y Milei arrastra meses de fricciones documentadas. La vicepresidenta fue desplazada progresivamente de los circuitos de decisión del Ejecutivo, sus apariciones públicas conjuntas con el presidente se redujeron al mínimo e incluso desde el entorno presidencial se filtraron señales de incomodidad ante su perfil autónomo. Que el Senado haya tenido que pedir formalmente su inclusión en un evento de esta naturaleza habla de hasta qué punto esa distancia se institucionalizó.
El papa León XIV, cuya identidad concita enorme interés en Argentina por tratarse del primer pontífice estadounidense de la historia reciente, representa una oportunidad de visibilidad internacional de primer orden para cualquier dirigente que logre aparecer en el cuadro. En ese contexto, quedar afuera del protocolo oficial no es un detalle: es una exclusión con costo político concreto.
El Palacio Libertad como sede del encuentro refuerza la dimensión estatal del acto. No se trata de una reunión privada ni partidaria, sino de una recepción con rango de Estado. La presencia u ausencia de la vicepresidenta en ese marco define quién representa institucionalmente al país y quién queda reducido a un rol decorativo u inexistente.
Desde el Senado, el pedido funciona también como afirmación de identidad institucional propia. El cuerpo legislativo viene resistiendo la lógica hiperpresidencialista del gobierno de La Libertad Avanza, que tendió a concentrar la agenda y la narrativa en la figura de Milei y su círculo más íntimo. Reclamar un lugar para Villarruel es, en ese sentido, reclamar un lugar para el Senado mismo.
El episodio abre además una pregunta sobre el armado político de Villarruel de cara a 2027. La vicepresidenta construyó en estos meses una base propia de adhesión, con apariciones en actos castrenses y vínculos con sectores del peronismo disidente y la derecha tradicional. Si el Ejecutivo finalmente la excluye del encuentro papal, ese agravio puede transformarse en capital político ante una audiencia que valora la lealtad institucional y desconfía de las internas encubiertas.
El gobierno deberá responder al pedido senatorial con alguna definición. Ignorarlo tiene un costo; aceptarlo implica reconocer que la vicepresidenta fue marginada y que la presión legislativa funciona. Cualquiera de los dos caminos deja una marca en la geometría de poder interna de la coalición oficialista.Más noticias de Datapolítica
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