viernes, 30 de octubre de 2026
Kicillof reúne a intendentes para consolidar su armado electoral
El gobernador bonaerense consolida su red territorial de cara a las elecciones. PASO, reelecciones y críticas a Milei, en la agenda.
Axel Kicillof convocó a 23 intendentes del Movimiento de Intendentes y Diputados del Frente (MDF) en una cumbre que excede ampliamente la agenda municipal. El encuentro funcionó como ensayo general de una construcción política que apunta directa e inequívocamente a la candidatura presidencial del gobernador en 2027. La reunión no fue un evento protocolar: fue una demostración de músculo territorial en un momento en que el peronismo bonaerense todavía procesa sus fracturas internas. El contexto es determinante para leer el significado real de este cónclave. El peronismo atraviesa una etapa de reconfiguración profunda tras los resultados electorales recientes y la reorganización del espacio kirchnerista a nivel nacional. Kicillof ocupa un lugar central en ese proceso, pero su liderazgo no es indiscutido: convive con tensiones hacia adentro del propio bloque bonaerense y con la sombra permanente de Cristina Fernández de Kirchner como referencia inevitable del espacio. Los tres ejes de la reunión —las PASO, la reelección de intendentes y las críticas al gobierno de Javier Milei— no son temas aislados sino piezas de una misma estrategia. La discusión sobre las primarias abiertas define quién controla la selección de candidatos. La reelección de los jefes comunales asegura la continuidad del aparato territorial que Kicillof necesita para competir nacionalmente. Y la crítica a Milei construye identidad opositora común. La presencia de 23 intendentes de distintos puntos de la Provincia de Buenos Aires no es un dato menor. La geografía bonaerense es el principal activo electoral del peronismo a nivel nacional, y quien controla esa red de poder territorial tiene ventaja estructural en cualquier competencia presidencial. Kicillof lleva meses aceitando esos vínculos con reuniones, gestiones conjuntas y señales políticas hacia los municipios. El dato más revelador es el timing del encuentro. A más de un año de las elecciones, acelerar los tiempos del armado proselitista implica asumir que la disputa interna dentro del peronismo será tan o más intensa que la competencia con el oficialismo nacional. Kicillof necesita cerrar filas antes de que otros actores del espacio definan sus propias jugadas. El gobierno de Milei aparece en este esquema como el adversario que cohesiona. Las críticas al presidente nacional funcionaron durante el encuentro como cemento identitario entre intendentes que no siempre comparten lecturas sobre la conducción del espacio. La oposición a la política económica libertaria es el denominador común más sólido que tiene hoy el peronismo bonaerense. Lo que esta cumbre instala con claridad es que Kicillof ya no administra la Provincia solamente: gobierna también su propia candidatura. Cada movimiento territorial tiene doble lectura: gestión y construcción. El desafío es que esa superposición de roles no genere cortocircuitos con la administración cotidiana de Buenos Aires, que enfrenta presiones fiscales y demandas sociales que no esperan los tiempos de la política electoral.
Más noticias de Datapolítica
Las PASO podrían no cambiar antes de las elecciones de 2027
Alberto Weretilneck adelanta elecciones en Río Negro
Ningún candidato presidencial tiene más apoyo que rechazo
Milei viajará a España y coincidirá con el canciller brasileño
Milei viaja a Neuquén para respaldar a su senadora