jueves, 29 de octubre de 2026
 
 
     
Santiago Passaglia se lanza solo y rechaza alianzas con el peronismo

El intendente de San Nicolás presentó su candidatura y descartó acuerdos con dirigentes que identifica como responsables del fracaso político.

Santiago Passaglia, intendente de San Nicolás de los Arroyos, formalizó su candidatura e instaló un mensaje central: no habrá alianzas con quienes ya tuvieron responsabilidades de gobierno e incumplieron. El anuncio no es solo electoral. Es una declaración de posicionamiento en un mapa bonaerense donde las fronteras entre oficialismo nacional, peronismo e intendentes del interior se vuelven cada vez más difusas e inestables. Los Passaglia son una familia con peso territorial consolidado en la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Santiago conduce San Nicolás desde hace años y su hermano también tiene inserción política en la región. Ese capital territorial es el que ahora se pone en movimiento con una lógica de autonomía: ni con el Gobierno nacional ni con la oposición peronista. Una apuesta que tiene antecedentes en el interior bonaerense, donde varios intendentes construyeron identidad propia por fuera de las grandes coaliciones. La crítica al peronismo opositor es esperable en un dirigente que busca diferenciarse. Pero la crítica simultánea al Gobierno nacional es el dato político más relevante. Passaglia no se alinea con La Libertad Avanza ni busca el paraguas de Milei, una decisión que en 2025 u 2026 implicaba un costo menor, pero que de cara a 2027 puede significar quedar fuera de estructuras de financiamiento e influencia provincial. El concepto de "dirigentes que fracasaron" funciona como un dispositivo de distinción. Passaglia construye su capital simbólico sobre la negación de los otros: no es kirchnerista, no es libertario, no es parte del establishment que administró la crisis. Esa lógica de outsider territorial tiene eficacia en distritos donde el descrédito de la política nacional es alto y homogéneo. Sin embargo, la autonomía tiene límites estructurales. Un intendente bonaerense depende de transferencias provinciales, de obras del gobierno nacional y de acuerdos legislativos para gobernar con eficacia. El discurso de independencia choca, tarde o temprano, con la necesidad de negociar. La historia del interior bonaerense muestra que los liderazgos puramente territoriales raramente escalan sin algún tipo de anclaje en estructuras mayores. El lanzamiento de Passaglia también revela una tendencia más amplia en la política bonaerense: la multiplicación de candidaturas que no responden a ninguna de las dos grandes fuerzas, buscando capitalizar el descontento con ambas. Si esa fragmentación se sostiene hasta las elecciones de 2027, puede alterar la ecuación de segunda vuelta en varios distritos del interior provincial. El verdadero test para Passaglia no es el anuncio sino la construcción. Cuántos dirigentes locales se suman, qué recursos moviliza y cómo sostiene el discurso de independencia cuando empiecen las presiones reales de la campaña. Por ahora, el intendente de San Nicolás apostó a la diferenciación como estrategia central. Si esa apuesta tiene futuro depende menos de su voluntad que de cómo se reorganice el sistema político bonaerense en los próximos meses.