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| miércoles, 28 de octubre de 2026 |
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Kicillof reúne a sus intendentes en medio de la pelea peronista
El gobernador bonaerense convoca a sus aliados mientras el peronismo define su conducción de cara a las elecciones de 2027.
El peronismo bonaerense atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión interna en años, y Axel Kicillof eligió actuar con velocidad. Tras el acto organizado por Máximo Kirchner en homenaje a Néstor Kirchner, el gobernador convocó a sus intendentes para bajar lineamientos políticos propios. La movida no es administrativa: es una señal de que Kicillof no está dispuesto a que la agenda kirchnerista dura le marque el ritmo sin respuesta.
El acto encabezado por Máximo Kirchner no fue un homenaje neutral. El líder de La Cámpora insinuó en su discurso la posibilidad de un acuerdo que ponga a Cristina Fernández de Kirchner al frente del proceso electoral de 2027. Esa insinuación opera como presión sobre Kicillof, que hasta ahora evitó definir su posición pública respecto del liderazgo de la expresidenta dentro del espacio.
La reunión de Kicillof con sus intendentes funciona como contrapeso. El gobernador controla un tejido territorial que La Cámpora no puede ignorar: los municipios bonaerenses son la base operativa de cualquier campaña electoral en la provincia más grande del país. Al convocarlos después del acto camporista, Kicillof envía un mensaje claro hacia adentro del peronismo: hay otra cadena de mando, y él la conduce.
El contexto histórico importa. La relación entre Kicillof y La Cámpora nunca fue de subordinación absoluta, aunque durante años se mantuvo dentro de los límites de la coalición kirchnerista. Desde que Cristina Fernández fue condenada e inhabilitada, la disputa por quién conduce el peronismo bonaerense se aceleró. Kicillof acumuló capital político propio durante su gestión y hoy tiene margen para diferenciarse sin romper.
Lo que está en juego es la arquitectura del peronismo para 2027. Si Cristina encabeza el proceso como sugirió Máximo Kirchner, Kicillof queda en una posición subordinada que podría licuar su perfil de cara a una eventual candidatura propia. Si, en cambio, logra consolidar su liderazgo territorial antes de que esa decisión se cristalice, tendrá poder de negociación real al momento de definir listas y candidatos.
Los intendentes que responden a Kicillof saben que su suerte electoral depende en gran medida del gobernador, no de La Cámpora. Esa dependencia les da a ambos —intendentes y Kicillof— un incentivo alineado para fortalecer este espacio interno antes de que las definiciones nacionales los condicionen. La reunión de hoy es, en ese sentido, menos una bajada de línea que una construcción de bloque.
El peronismo entra así en una etapa donde los movimientos se aceleran antes de que haya candidaturas formales. Cada acto, cada reunión y cada declaración empieza a tener peso en la disputa por la conducción. Kicillof eligió no quedarse quieto. Esa decisión, por sí sola, ya es un dato político relevante.Más noticias de Datapolítica
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