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| miércoles, 28 de octubre de 2026 |
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Patricia Bullrich marca distancia de Milei sobre Brasil
La ministra reconoció el triunfo de Lula y defendió el voto popular, mientras cuestionó el uso judicial contra Flávio Bolsonaro.
Patricia Bullrich tomó una posición pública que la separa con claridad de Javier Milei en materia de política exterior regional: reconoció el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil e impugnó el intento de utilizar la Justicia para excluir a Flávio Bolsonaro de la vida política. La ministra de Seguridad, figura central de La Libertad Avanza aunque con historia propia en el PRO, eligió subrayar el valor de la voluntad popular como principio ordenador, una señal que no es inocua en el contexto de las tensiones ideológicas dentro del espacio gobernante.
Milei, en cambio, mantuvo desde el inicio una relación de afinidad explícita con Jair Bolsonaro e ignoró sistemáticamente a Lula como interlocutor legítimo. Esa postura le generó roces diplomáticos con Brasilia e incomodidades dentro del propio gabinete, donde Bullrich representa una línea más pragmática en política exterior, con vínculos históricos en el centroderecha internacional que no pasan exclusivamente por el bolsonarismo.
La defensa de Flávio Bolsonaro ante la Justicia brasileña agrega una capa adicional al análisis. Bullrich no cuestionó a Lula en términos ideológicos sino que corrió el eje hacia la institucionalidad: el problema, según su lectura, no es quién ganó sino que se intente proscribir dirigentes opositores por vía judicial. Esa distinción es políticamente relevante porque le permite a Bullrich diferenciarse de Milei sin romper con el espacio.
El movimiento tiene lógica interna. Bullrich construyó su perfil como una dirigente de derecha dura pero con respeto formal por las reglas democráticas, un atributo que la distinguió durante la campaña de 2023 e incluso después de su incorporación al gobierno libertario. Usar ese capital simbólico para marcar una posición propia sobre Brasil es también una forma de preservar identidad dentro de una coalición donde Milei concentra el liderazgo casi sin contrapesos.
En términos regionales, la postura de Bullrich abre una ventana diplomática que el gobierno argentino tenía prácticamente cerrada con Brasil. Lula y el principal socio comercial del país y la segunda economía de América del Sur: sostener un vínculo de frialdad con Brasilia tiene costos concretos para la Argentina, especialmente en el marco del Mercosur y de negociaciones comerciales que requieren coordinación bilateral.
La tensión entre Bullrich y Milei en este punto no es menor. Refleja que dentro del gobierno coexisten al menos dos visiones sobre cómo pararse frente al mundo: la del presidente, que privilegia la afinidad ideológica con líderes de ultraderecha global, y la de sectores más institucionalistas que entienden que la política exterior no puede subordinarse enteramente a esa lógica sin pagar costos.
El episodio deja una pregunta abierta: si esta diferencia pública de Bullrich es un gesto aislado u el comienzo de una demarcación más sistemática de su perfil político dentro del espacio gobernante. En un año electoral como el que se aproxima, cada posicionamiento cuenta y construye narrativa propia.Más noticias de Datapolítica
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