jueves, 29 de octubre de 2026
 
 
     
El peronismo patagónico apuesta a tres candidatos para 2027

El PJ Federal impulsa a Grasso, Luque y Martín Pérez para disputar las gobernaciones de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.

El peronismo federal consolida una estrategia territorial en la Patagonia con vistas a las elecciones de 2027. La estructura que agrupa a legisladores nacionales, intendentes y dirigentes del interior del país trabaja en el posicionamiento simultáneo de Pablo Grasso en Santa Cruz, Juan Pablo Luque en Chubut y Martín Pérez en Tierra del Fuego. La movida no es casual: la región concentra recursos energéticos, peso electoral propio e interlocutores con el gobierno nacional que ninguna corriente peronista puede darse el lujo de ignorar. El PJ Federal nació como espacio de contención para dirigentes que no se identificaron con el kirchnerismo duro ni con las derivaciones del albertismo. Su expansión hacia la Patagonia responde a una lógica precisa: las tres provincias del sur tienen vencimientos electorales en 2027 y gobernadores o espacios de poder actualmente disputados, lo que las convierte en terreno fértil para estructuras que buscan legitimidad territorial fuera del AMBA. Grasso, intendente de Río Gallegos, es el cuadro con mayor volumen institucional del trío. Su trayectoria en la capital santacruceña le da base propia, aunque Santa Cruz sigue siendo una provincia donde el peso del aparato kirchnerista histórico condiciona cualquier candidatura alternativa. El desafío para Grasso es construir una identidad diferenciada sin romper vínculos que le son funcionales. Luque, ex intendente de Comodoro Rivadavia, opera en Chubut con un perfil más autónomo. La provincia atraviesa tensiones internas en el oficialismo local, lo que abre espacios para una oferta peronista renovada. El PJ Federal apuesta a que esa fragmentación interna del chubut-oficialismo permita instalar a Luque como alternativa creíble antes de que los tiempos electorales obliguen a definiciones. Martín Pérez, ex gobernador de Tierra del Fuego, representa el caso más singular: un dirigente con experiencia ejecutiva provincial que busca retorno. Su incorporación al esquema del PJ Federal indica que ese espacio no recluta solo cuadros emergentes sino también figuras con recorrido propio, lo que complejiza la lectura interna y puede generar tensiones con otros actores del armado. El movimiento tiene una dimensión nacional que va más allá de la Patagonia. El PJ Federal necesita demostrar que puede ganar o competir en distritos reales, no solo acumular adhesiones declarativas. Tres precandidaturas simultáneas en provincias concretas es la forma más eficaz de probar capacidad territorial antes de que el mapa electoral de 2027 empiece a cerrarse con mayor velocidad. El riesgo central de esta estrategia es la dispersión. Sostener tres frentes patagónicos al mismo tiempo exige recursos organizativos, financieros y políticos que el PJ Federal aún no demostró tener en escala suficiente. Si alguno de los tres precandidatos queda rezagado en las encuestas locales durante 2026, la narrativa de consolidación territorial puede revertirse rápidamente en señal de debilidad estructural.