miércoles, 28 de octubre de 2026
 
 
     
Jorge Macri devolvió 1.000 propiedades usurpadas en la Ciudad

El jefe de gobierno porteño presentó el balance en Parque Patricios y pidió disculpas por la demora en restituir los inmuebles.

Jorge Macri presentó en Parque Patricios un balance de gestión que el gobierno porteño exhibe como logro central: la recuperación e 1.000 propiedades usurpadas que fueron devueltas a sus dueños legítimos. El acto tuvo una carga política deliberada: el jefe de gobierno no solo anunció cifras sino que ofreció una disculpa pública por el tiempo que los propietarios debieron esperar para recuperar lo que era suyo. Esa combinación de resultado concreto e interpelación emocional revela una estrategia de construcción de imagen basada en la reparación, no solo en la gestión. El problema de las propiedades usurpadas en la Ciudad de Buenos Aires acumula décadas de desidia institucional. Durante años, familias e individuos propietarios de inmuebles vieron sus bienes ocupados sin que el Estado porteño ofreciera respuestas efectivas o ágiles. La complejidad judicial, la burocracia administrativa e históricas resistencias políticas a actuar sobre asentamientos urbanos consolidaron un estado de situación que distintas gestiones postergaron sistemáticamente. Macri elige Parque Patricios como escenario, un barrio de perfil popular y simbólico dentro de la política porteña. La elección no es inocente: comunicar un logro de esta naturaleza en un territorio donde la problemática habitacional tiene peso concreto refuerza el mensaje hacia sectores que históricamente no son el núcleo electoral del PRO. El gobierno porteño busca ampliar su base de legitimidad más allá de los barrios del norte de la ciudad. La cifra de 1.000 propiedades recuperadas opera como hito de campaña interna. Jorge Macri atraviesa un período en el que necesita consolidar su figura propia dentro de un espacio político donde el apellido tiene peso pero también genera comparaciones inevitables con la gestión de su primo Mauricio. Mostrar resultados tangibles en materia de seguridad jurídica sobre la propiedad privada es coherente con el ADN ideológico del PRO e 'identidad' con su electorado tradicional. Sin embargo, la disculpa pública que el propio Macri ofreció —«no deberían haber tenido que esperar tanto»— introduce una tensión analítica relevante. Esa frase reconoce implícitamente una falla del Estado porteño, que lleva más de una década bajo conducción del mismo espacio político. La autocrítica puede leerse como honestidad u como un intento de descargar sobre gestiones anteriores una responsabilidad que también es propia. El impacto político de la medida depende de cuánto de ese universo de propietarios restituidos se traduzca en respaldo electoral activo. Recuperar una propiedad genera gratitud, pero la gratitud política es volátil y difícil de sostener si no va acompañada de otras políticas que mejoren la vida cotidiana. El gobierno porteño apuesta a que este tipo de acciones concretas construyan una narrativa de eficacia que lo distinga en un contexto nacional de alta volatilidad. En términos de coyuntura, el anuncio llega en un momento en que la Ciudad de Buenos Aires observa con atención el tablero electoral que se configura hacia 2027. Macri necesita mostrar gestión propia, diferenciada e 'independiente' de la dinámica nacional del gobierno de Milei, sin romper con ese vínculo. La política de recuperación de propiedades le permite hablar de resultados sin entrar en los terrenos más conflictivos de la agenda económica nacional.