martes, 27 de octubre de 2026
 
 
     
Comercio sube salarios 5,7% en tres cuotas más bono de $50.000

El gremio cerró paritarias con aumentos mensuales de 1,9% entre octubre y diciembre, en un contexto de inflación que no cede.

El Sindicato de Empleados de Comercio cerró un acuerdo paritario que establece un incremento del 5,7% distribuido en tres cuotas iguales del 1,9% cada una, aplicables durante octubre, noviembre y diciembre, más un bono extraordinario de $50.000 para todas las categorías. La negociación refleja el estado de tensión permanente entre los gremios del sector privado y un gobierno nacional que intenta anclar expectativas inflacionarias sin convalidar subas salariales que, en términos reales, resultan insuficientes para recuperar el poder adquisitivo perdido. El acuerdo llega en un momento en que la inflación mensual sigue operando por encima de los incrementos pactados en la mayoría de los convenios colectivos. Un 1,9% mensual, en ese marco, no alcanza para empatar con la suba de precios, lo que convierte este cierre en una derrota silenciosa para los trabajadores del sector, aunque el gremio lo presente como un logro de gestión. El bono de $50.000, no remunerativo, funciona como parche político antes que como solución estructural. El Sindicato de Comercio es uno de los gremios con mayor cantidad de afiliados del país e históricamente uno de los termómetros del humor sindical frente a cada administración. Su disposición a cerrar acuerdos moderados en lugar de escalar el conflicto expresa una estrategia de supervivencia institucional: mantener canales abiertos con el Poder Ejecutivo y preservar su capacidad de negociación para futuras rondas. Dentro del mapa sindical argentino, la moderación de Comercio contrasta con sectores más combativos que rechazaron acuerdos similares y optaron por medidas de fuerza. Esta fragmentación del movimiento obrero debilita la capacidad colectiva de presión y favorece al Ejecutivo, que puede presentar cada cierre como prueba de que el diálogo funciona, sin ceder en los puntos de fondo. El bono extraordinario, por su parte, tiene una lógica electoral e institucional clara: llega en el último trimestre del año, cuando el consumo suele contraerse y la presión sobre los ingresos familiares se agudiza por las fiestas y el inicio del ciclo escolar siguiente. Su carácter no remunerativo implica que no se incorpora al salario de base, lo que limita su impacto en el mediano plazo y beneficia a las cámaras empresarias del sector. El cierre de esta paritaria instala una pregunta más amplia: si los acuerdos del cuarto trimestre consolidan una tendencia a la baja en las negociaciones, el primer semestre de 2027 podría abrir conflictos de mayor intensidad, especialmente si la inflación no converge hacia los niveles que el gobierno proyecta. La moderación de hoy puede ser la acumulación de tensión de mañana. Para el análisis político, lo relevante no es solo el número acordado sino la señal que emite: los grandes gremios del sector privado siguen priorizando la institucionalidad de la negociación por encima de la confrontación abierta. Eso le da oxígeno al gobierno en el corto plazo, pero no resuelve el problema de fondo de un salario real que, para la mayoría de los trabajadores de comercio, sigue siendo inferior al de hace tres años.