martes, 27 de octubre de 2026
 
 
     
Colombi rechaza la UCR cercana a Milei y pide unir gobernadores

El senador correntino abandona la interna radical del 13 de diciembre y propone un frente alternativo de gobernadores provinciales.

Ricardo Colombi, exgobernador de Corrientes y actual senador provincial, tomó una decisión que expone en público la fractura interna del radicalismo argentino: se bajó de la interna partidaria convocada para el 13 de diciembre e impulsó la construcción de un frente de gobernadores como alternativa política. La movida no es solo una baja electoral sino una declaración de principios sobre el rumbo que tomó la UCR al acercarse al gobierno de Javier Milei. El gesto de Colombi tiene peso simbólico e institucional: es uno de los dirigentes con más trayectoria territorial del partido en el interior del país. El radicalismo atraviesa desde hace meses una tensión estructural entre quienes apuestan a sostener vínculos con La Libertad Avanza y quienes ven en esa alianza una renuncia a la identidad histórica del partido. La interna del 13 de diciembre es, en ese marco, mucho más que una disputa de conducción: es un plebiscito interno sobre la estrategia de supervivencia de la UCR en un sistema político que la margina hace dos décadas. Colombi cuestionó al gobierno nacional en dos puntos concretos: la eliminación de ministerios y la paralización de la obra pública. Ambos temas golpean directamente a las provincias, que dependen de la transferencia de recursos e infraestructura federal para sostener sus economías locales. Desde esa perspectiva, su crítica no es ideológica en abstracto sino fiscal e institucional: el ajuste de Milei tiene costos territoriales que los gobernadores pagan políticamente. La propuesta de un frente de gobernadores reactiva una idea que circula en el peronismo y el radicalismo del interior desde hace tiempo: construir una fuerza política que ponga en el centro la defensa de las autonomías provinciales frente al centralismo porteño. Esa coalición potencial incluiría figuras de distintos partidos unidos por la lógica federal antes que por la identidad ideológica. Es una apuesta arriesgada pero coherente con la historia política del interior argentino. El problema de fondo es que Colombi se mueve en un espacio que aún no tiene forma ni nombre. Salir de la interna radical sin construir una alternativa concreta puede leerse como un gesto de protesta sin consecuencias organizativas reales. La política argentina premia a quienes llegan con estructura, no solo con ideas. El exgobernador correntino tiene capital territorial pero necesita traducirlo en alianzas que hoy todavía no están cerradas. Para la UCR nacional, la baja de Colombi es una señal de alarma que se suma a otras voces críticas del interior. El partido enfrenta el riesgo de que su acercamiento al oficialismo le gane votos en el corto plazo pero le cueste identidad y dirigentes históricos en el mediano. Esa es la tensión clásica de los partidos que negocian con el poder: ganan visibilidad pero pierden cohesión interna. En la coyuntura de octubre de 2026, con el ciclo electoral aproximándose, cada movimiento interno del radicalismo tiene impacto sobre la geometría de las alianzas posibles. La voz de Colombi suma presión sobre la conducción nacional de la UCR y obliga a los gobernadores radicales a definirse públicamente sobre hasta dónde están dispuestos a acompañar al gobierno de Milei sin resignar sus propias bases de poder territorial.