lunes, 26 de octubre de 2026
 
 
     
El 68% quiere que Milei abandone su choque con Brasil

Una encuesta de QSocial revela que la mayoría de los argentinos rechaza la postura de confrontación del Presidente con el gobierno brasileño.

Una encuesta de QSocial expone una fractura entre la posición oficial del gobierno de Javier Milei y la opinión mayoritaria de la ciudadanía argentina: el 68% de los consultados considera que el Presidente debería reconocer el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. El dato no es menor en términos políticos, porque implica que una porción significativa del propio electorado de Milei también cuestiona la negativa a normalizar vínculos con el país vecino, el principal socio comercial de la Argentina. El relevamiento agrega otras dos cifras que refuerzan el mismo diagnóstico. El 62% entiende que debería ser el gobierno argentino quien tome la iniciativa para restablecer relaciones diplomáticas con Brasil, e inversamente, el 65% desaprueba que Milei intervenga en procesos electorales de otros países. Ese último dato es especialmente relevante: la intervención en elecciones ajenas fue una práctica que Milei ya ejerció públicamente en Venezuela, España y Bolivia, entre otros casos. La tensión con Brasil no surgió de la nada. Desde que Milei asumió en diciembre de 2023, la relación bilateral con el gobierno de Lula se deterioró de manera sistemática. Las declaraciones cruzadas, los desplantes protocolares y la alineación ideológica de Milei con sectores de la derecha radical brasileña opositora a Lula construyeron un clima de frialdad diplomática que ya tiene consecuencias concretas en foros regionales como el Mercosur e instancias de coordinación económica. Lo que mide esta encuesta no es solo una preferencia de política exterior: es un termómetro de hasta dónde la ciudadanía está dispuesta a tolerar el estilo confrontativo del Presidente más allá de las fronteras. Milei construyó su capital político interno sobre la base de la ruptura con el establishment local, pero la proyección externa de ese mismo estilo genera incomodidad en sectores que lo apoyan en lo económico y no necesariamente en lo diplomático. Hay además una dimensión práctica que la opinión pública parece registrar mejor que el gobierno. Brasil es el primer destino de exportaciones argentinas y un actor central en cualquier esquema de integración regional. Sostener una relación deteriorada con Brasilia tiene costos concretos: para las economías regionales del norte argentino, para el sector exportador y para la propia negociación del Mercosur con la Unión Europea, que avanza con o sin coordinación entre Buenos Aires y Brasilia. El ángulo político más incómodo para el oficialismo es que estos números aparecen en un contexto donde Milei mantiene índices de aprobación relativamente sólidos en materia económica interna. Eso indica que el rechazo a su política exterior no es un efecto derrame del descontento general, sino una evaluación específica sobre un tema concreto. La ciudadanía separa: puede aprobar el ajuste fiscal y desaprobar al mismo tiempo la gestión diplomática. En ese sentido, la encuesta de QSocial funciona como una señal de alerta para La Libertad Avanza de cara a la consolidación electoral de 2027. La política exterior confrontativa puede tener rendimientos decrecientes si la mayoría de la sociedad la percibe como un costo innecesario y no como una virtud ideológica. La pregunta que el dato deja abierta es si el gobierno leerá esta señal u optará por ignorarla en nombre de la coherencia doctrinaria.