lunes, 26 de octubre de 2026
 
 
     
Macri felicitó a Lula y el PRO tomó distancia de Milei

El PRO tomó distancia del Gobierno al saludar al presidente brasileño, una señal política que va más allá del protocolo diplomático.

Mauricio Macri y el PRO felicitaron a Luiz Inácio Lula da Silva por su triunfo electoral en Brasil, una decisión que no fue un simple gesto de cortesía internacional sino una toma de posición deliberada frente al Gobierno de Javier Milei. La movida del partido amarillo expone con claridad una fractura que viene profundizándose desde hace meses: el PRO ya no actúa como socio incondicional de La Libertad Avanza e intenta construir una identidad propia de cara al ciclo electoral que se aproxima. El contexto importa. Milei tiene con Lula da Silva una relación abiertamente tensa, marcada por cruces verbales públicos e incompatibilidades ideológicas profundas. El presidente argentino ubicó al mandatario brasileño en la vereda del socialismo al que combate discursivamente. Que el PRO haya elegido este momento para felicitar a Lula no es casual: es una forma de decirle al Gobierno, sin decirlo, que no comparte su política exterior confrontativa con el principal socio comercial de la Argentina. Para Macri, el gesto tiene una lógica adicional. El ex presidente siempre reivindicó una agenda de inserción internacional pragmática, con vínculos fluidos con Brasil independientemente del signo político de su gobierno. En su etapa como presidente entre 2015 e 2019, Macri mantuvo canales abiertos con actores regionales diversos. Alejarse ahora del aislacionismo ideológico de Milei le permite a Macri presentarse como un estadista moderado frente a sectores del establishment empresario e institucional que observan con preocupación el deterioro del vínculo bilateral. La tensión entre el PRO y La Libertad Avanza lleva semanas escalando. Las negociaciones legislativas, la disputa por espacios de poder en el Estado y las diferencias sobre el ritmo y el alcance de las reformas generaron rispideces que ambos espacios ya no ocultan del todo. Esta felicitación a Lula funciona como una señal hacia adentro del propio PRO: Macri le está diciendo a sus propios cuadros que el partido tiene autonomía e identidad propias, que no se disuelve en el proyecto libertario. El movimiento también tiene una lectura electoral. El PRO necesita diferenciarse de Milei para no quedar subsumido en su electorado. Si La Libertad Avanza sigue creciendo en el espacio de centroderecha, el PRO corre el riesgo de volverse irrelevante. Marcar distancias en política exterior, un terreno donde Milei es vulnerable por su confrontación con Brasil y otros socios regionales, es una forma de recuperar protagonismo sin romper la coalición de gobierno de manera abrupta. Lo que queda expuesto es la fragilidad del esquema oficialista. Milei gobierna con el apoyo parlamentario del PRO, pero ese apoyo tiene un precio creciente y una paciencia que no es infinita. Cada gesto de autonomía del PRO anticipa un escenario donde la negociación entre ambos espacios se vuelve más costosa para el Ejecutivo. La felicitación a Lula es, en ese sentido, un termómetro de hasta dónde está dispuesto el macrismo a alejarse del libreto presidencial. El episodio revela, en definitiva, que la coalición que sostiene al Gobierno argentino es más heterogénea e inestable de lo que el oficialismo proyecta hacia afuera. El PRO no rompió con Milei, pero le avisó que tiene agenda propia. En la política argentina, ese tipo de avisos suelen ser el primer capítulo de historias más largas.