  |
| martes, 27 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
El PRO porteño irá unido en 2027 con Jorge y Mauricio Macri
El secretario de Gobierno de CABA anticipó un acuerdo entre Jorge Macri y el sector de Mauricio Macri de cara a las legislativas.
El PRO en la Ciudad de Buenos Aires ensaya una operación de contención interna antes de que las tensiones escalen a la superficie. Miguel Siciliano, secretario de Gobierno porteño, descartó públicamente que exista una interna entre Jorge Macri como candidato natural del distrito e hipotéticos nombres que el expresidente Mauricio Macri pudiera impulsar para las elecciones legislativas de 2027. La señal política es clara: el armado porteño del PRO quiere presentarse ante el electorado con una imagen de cohesión, en un contexto donde la fragmentación es el mayor riesgo electoral del espacio.
El PRO gobierna la Ciudad de Buenos Aires desde 2007, primero con Macri padre e hijos del partido, luego con Horacio Rodríguez Larreta, y hoy con Jorge Macri. Ese ciclo ininterrumpido de casi dos décadas convierte al distrito en el bastión simbólico e institucional del partido. Perder o fracturar ese feudo equivale a un golpe existencial para la fuerza. Es en ese marco donde cualquier señal de división interna adquiere una dimensión que va mucho más allá de la disputa por bancas.
La tensión de fondo no es nueva. Mauricio Macri y Jorge Macri sostienen vínculos familiares pero también rivalidades de conducción que afloraron con distinta intensidad desde que el primo asumió la jefatura de gobierno. El expresidente nunca resignó su pretensión de ser el árbitro final de las decisiones estratégicas del partido, incluidas las candidaturas. Esa disputa de poder, silenciada o administrada según el momento, vuelve a asomar cuando se acercan los calendarios electorales.
El mensaje de Siciliano apunta a desactivar ese ruido antes de que se instale como narrativa dominante en los medios y en la interna partidaria. Hablar de "entendimiento puertas adentro" es una fórmula que reconoce implícitamente que existe tensión, a la vez que intenta contenerla en el plano privado. Es una táctica clásica de gestión de conflictos en partidos con liderazgos superpuestos: visibilizar la solución antes de que el problema se vuelva inmanejable.
El escenario de 2027 tiene variables que el PRO no controla. La relación con La Libertad Avanza y el eventual peso electoral de Javier Milei en CABA condicionarán cualquier estrategia. Si el oficialismo nacional sigue consolidado, el PRO deberá decidir si compite en forma autónoma u ofrece candidaturas en listas compartidas. Esa definición exige unidad interna previa: una fuerza dividida entre dos liderazgos no puede negociar con terceros desde una posición de fortaleza.
Lo que Siciliano no dijo es tan relevante como lo que dijo. No confirmó candidaturas, no estableció mecanismos de resolución y no precisó qué rol tendría Mauricio Macri en el armado. La ausencia de esos detalles indica que el acuerdo anunciado es todavía una aspiración política antes que un pacto concreto. El PRO porteño gana tiempo con la declaración, pero la arquitectura del acuerdo electoral sigue sin definirse.
Para el electorado de centro y centroderecha de la Ciudad, la estabilidad del PRO local es una señal de confianza institucional. Una interna abierta o una ruptura entre las dos ramas del liderazgo macrista dañaría esa imagen de administración prolija que el partido construyó durante casi veinte años en el distrito. El desafío de los próximos meses será convertir el discurso de unidad en una estructura electoral real, antes de que los tiempos de la campaña obliguen a mostrar listas y candidatos concretos.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|