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| martes, 20 de octubre de 2026 |
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Docentes bonaerenses rechazan oferta de Kicillof y paran 48 horas
El gremio docente se distanció de SUTEBA y rompió el frente sindical unificado, profundizando la crisis educativa en la provincia.
La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) rechazó la propuesta salarial del gobierno provincial e impuso un paro de 48 horas, rompiendo el frente sindical que hasta ahora había contenido el conflicto docente en territorio bonaerense. La decisión fractura el escenario gremial: mientras SUTEBA e instituciones del mismo sector aceptaron la mejora ofrecida por la administración de Axel Kicillof, la FEB eligió el camino de la confrontación directa. Esa fractura no es un dato menor: revela que la oferta del gobierno no logró cerrar la disputa, sino apenas dividirla.
El conflicto docente bonaerense acumula semanas de tensión en un distrito que concentra la mayor cantidad de alumnos del país. Kicillof llegó a esta instancia con una propuesta que consideraba suficiente para desactivar la protesta. La aceptación de SUTEBA, el sindicato de mayor peso histórico en el sector, parecía garantizar ese cierre. Pero la FEB, con presencia consolidada especialmente en el interior provincial, evaluó los números e interpretó que la mejora es insuficiente frente a la pérdida de poder adquisitivo acumulada.
La postura de la FEB instala una pregunta política incómoda para la Casa de Gobierno bonaerense: ¿cuánto margen fiscal real tiene Kicillof para mejorar la oferta sin afectar otras partidas? La provincia arrastra un esquema presupuestario tensionado por transferencias nacionales irregulares e inflación que erosiona cada acuerdo semanas después de firmado. Cada punto porcentual adicional en la paritaria docente genera un efecto cascada sobre el resto del empleo público provincial.
La fragmentación sindical que hoy opera en el sector educativo bonaerense no es nueva, pero adquiere en este ciclo una dimensión más disruptiva. Históricamente, cuando SUTEBA cerraba un acuerdo, el resto de los gremios tendía a acompañar. La decisión de la FEB de romper esa lógica sugiere un cálculo propio: la base afiliada del gremio presiona con fuerza, e ir al paro resulta menos costoso políticamente que firmar un acuerdo que los propios docentes perciben como insuficiente.
Para el gobierno de Kicillof, el escenario es políticamente delicado. La gestión necesita mostrar gobernabilidad en el área educativa en un año en que el oficialismo bonaerense mira hacia el horizonte electoral con cautela. Un conflicto gremial abierto, con clases perdidas e imagen de desorden, debilita la narrativa de administración ordenada que el peronismo provincial intenta sostener frente a una oposición que aguarda cualquier señal de debilidad.
El paro de 48 horas afecta directamente a familias e instituciones educativas en toda la provincia. Pero su impacto más duradero es político: instala la percepción de que la oferta del gobierno no fue suficientemente sólida para cerrar el conflicto de una vez. Si la FEB mantiene la medida e incorpora adhesiones, el ejecutivo provincial deberá volver a negociar desde una posición más expuesta.
El desenlace de esta disputa depende ahora de la resistencia que muestre cada parte. Kicillof puede sostener la oferta y apostar a que el aislamiento de la FEB se profundice, o puede abrir una nueva ronda de negociación con el riesgo de que eso sea leído como una derrota. La FEB, por su parte, sabe que un paro sostenido requiere convicción de su base e imagen de firmeza hacia afuera. En ese equilibrio inestable se define en las próximas horas el costo político real de este conflicto.Más noticias de Datapolítica
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