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| viernes, 23 de octubre de 2026 |
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Carlos Bianco: las PASO como escudo bonaerense ante Milei
El kirchnerismo convierte la defensa de las primarias en una batalla política contra la reelección de Milei, mientras la Casa Rosada negocia con gobernadores.
El ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco salió a defender las PASO con una acusación directa: eliminarlas sería un delito electoral al servicio de la reelección de Javier Milei. La declaración no es solo una postura jurídica, es una señal política que revela cómo el kirchnerismo elige pararse ante la reforma electoral que negocia el gobierno nacional con los gobernadores provinciales. En ese movimiento, la provincia de Buenos Aires se posiciona como el principal obstáculo institucional al rediseño del sistema de primarias.
Las PASO nacieron en 2009 bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner como mecanismo de democratización interna de los partidos. Paradójicamente, el mismo espacio que las creó las convirtió en su principal dolor de cabeza electoral: la primaria de 2019 le mostró al mercado, antes que a nadie, la magnitud de la derrota de Macri. Desde entonces, el debate sobre su utilidad real no se detuvo. Hoy, el gobierno de Milei las resignifica como un costo innecesario para el Estado e impulsa su eliminación u suspensión con el argumento de la austeridad.
Lo que Bianco introduce en el debate es otro plano: el de la legalidad. Sostener que modificar las reglas electorales para beneficiar a un espacio político constituye un delito es una afirmación de alto voltaje que traslada la discusión del terreno legislativo al penal. Es una estrategia discursiva que busca elevar el costo político de cualquier gobernador que acompañe la reforma, al asociarla con una maniobra ilegal e ilegítima.
La Casa Rosada, en tanto, avanza en una negociación silenciosa con los gobernadores. Varios mandatarios provinciales, incluso de extracción peronista no kirchnerista, han mostrado apertura a discutir el sistema. Para ellos, las PASO representan un gasto que sus provincias no están obligadas a sostener y una herramienta que muchas veces fragmenta sus propios frentes internos. La tensión entre el interés provincial y el principio democrático que defiende Kicillof es el verdadero eje del conflicto.
El gobierno bonaerense, sin embargo, tiene sus propias razones estratégicas para defender las primarias. En un escenario sin PASO, La Libertad Avanza podría presentarse unificada mientras el peronismo y otras fuerzas opositoras negociarían candidaturas en oscuridad, sin el tamiz de una elección abierta que ordene voluntades. La primaria, en ese sentido, es funcional a la oposición fragmentada: le da visibilidad, legitimidad y tiempo para construir liderazgos alternativos.
Lo que el análisis de Bianco omite es que las PASO también disciplinan al propio kirchnerismo, que históricamente las ha usado para dirimir internas de alto costo político. Defenderlas hoy como herramienta democrática implica asumir que el costo organizativo vale la pena, algo que no todos los actores del peronismo comparten en silencio. La posición del gobierno bonaerense es coherente desde la oposición, pero no necesariamente representa un consenso interno.
El verdadero escenario de fondo es el de 2027. Milei necesita un sistema electoral que no exponga sus eventuales fracturas internas antes de tiempo. La oposición necesita un mecanismo que le permita medir fuerzas sin quemar liderazgos. En ese juego de incentivos cruzados, las PASO dejaron de ser una cuestión técnica electoral para convertirse en la primera batalla de la campaña que todavía no empezó oficialmente.Más noticias de Datapolítica
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