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| jueves, 22 de octubre de 2026 |
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Senadora de La Libertad Avanza admite que quiere ser presidenta
La senadora de La Libertad Avanza reconoció sus ambiciones sin dar fechas, mientras respalda la eliminación de las PASO y consolida su rol en el oficialismo.
Patricia Bullrich volvió a colocarse en el centro de la escena política argentina al admitir públicamente que se considera preparada para ser presidenta, aunque condicionó cualquier definición al momento oportuno. La declaración no es un dato menor: Bullrich es hoy senadora nacional por La Libertad Avanza, ex ministra de Seguridad de Javier Milei e histórica figura del PRO, y su posicionamiento anticipa una disputa interna que el espacio gobernante todavía no procesa abiertamente.
El contexto en el que emerge esta señal es relevante. El oficialismo transita un año electoral con tensiones crecientes entre los socios de la coalición gobernante, mientras la economía muestra señales mixtas que no terminan de traducirse en mejora concreta para los sectores medios y populares. Bullrich eligió este momento para instalar su figura sin confrontar directamente con Milei, una estrategia que combina lealtad táctica con construcción de perfil propio.
La referencia a "saber esperar el momento" no es una frase inocente. En la historia reciente del sistema político argentino, las candidaturas presidenciales se construyen con anticipación, y quienes esperan demasiado quedan fuera del tablero de negociaciones. Bullrich perdió la interna del PRO ante Mauricio Macri en 2015, luego perdió la elección presidencial de 2023 ante Sergio Massa en primera vuelta. Su capital político sobrevivió ambas derrotas, lo que la convierte en una actora con experiencia e inserción territorial real.
Su defensa de la suspensión de las PASO agrega una dimensión estratégica al análisis. Bullrich argumentó que el cambio de sistema electoral no puede hacerse en un año electoral, lo cual suena razonable en términos formales pero también beneficia al oficialismo al evitar una competencia interna que podría desgastarlo antes de las elecciones legislativas. La eliminación de las PASO ha sido un reclamo histórico de sectores que consideran ese mecanismo costoso e innecesario, pero su supresión también concentra poder en las conducciones partidarias a la hora de definir candidaturas.
Lo que Bullrich no dice resulta tan significativo como lo que dice. No mencionó a Milei como candidato en 2027, no definió si competiría dentro u fuera de La Libertad Avanza, e ignoró la posición de Macri, su ex jefe político. Esa ambigüedad calculada le permite moverse con libertad sin cerrar ninguna puerta, pero también genera incertidumbre sobre el rumbo de una eventual coalición opositora o continuista de cara al próximo ciclo presidencial.
El desafío de Bullrich es estructural: necesita diferenciarse sin romper, construir identidad propia sin alienar al electorado libertario que hoy orbita alrededor de Milei. Su apuesta parece ser la de una figura de transición o continuidad moderada, con perfil de gestión e imagen de dureza institucional. Si la economía mejora, ese espacio puede volverse estrecho. Si el gobierno enfrenta turbulencias, Bullrich podría emerger como alternativa ordenada dentro del mismo espacio ideológico.
En definitiva, la declaración de Bullrich inaugura de manera silenciosa pero inequívoca la discusión sobre la sucesión dentro del espacio gobernante. Argentina entra en modo electoral con una figura que ya se posiciona para 2027 desde adentro del oficialismo, lo cual complejiza la dinámica interna de La Libertad Avanza e instala preguntas sobre la cohesión de un espacio que aún no definió sus reglas de competencia interna.Más noticias de Datapolítica
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