  |
| jueves, 22 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Kicillof evalúa unificar la elección bonaerense si sobreviven las PASO
El gobernador no desdoblaría los comicios provinciales si las primarias siguen en pie, pero el acuerdo interno del PJ también condiciona la decisión.
Axel Kicillof analiza la posibilidad de unificar la elección bonaerense con la nacional en caso de que el gobierno de Javier Milei no consiga suspender las PASO. La definición no es menor: implica que la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande del país, jugaría su suerte electoral en el mismo escenario que la disputa presidencial, resignando el margen de maniobra que suele dar el desdoblamiento. La decisión aún no está tomada, pero el análisis está en curso y condiciona toda la estrategia del peronismo bonaerense de cara a 2027.
El contexto es el siguiente: el oficialismo nacional impulsó con fuerza la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, una reforma que necesita apoyo legislativo y que hasta ahora no encontró los votos suficientes para prosperar. Mientras esa definición queda pendiente, los principales distritos del país deben resolver si separan o no sus calendarios electorales de la fecha nacional. Kicillof, hasta ahora, sostuvo que no desdoblaría si las PASO continúan.
La lógica detrás de esa posición tiene una racionalidad política concreta. Si las primarias sobreviven, el peronismo bonaerense tiene una instancia previa para ordenar su interna sin exponer demasiado las fracturas al electorado general. En ese escenario, unificar la elección con la nacional no representa un riesgo adicional: el PJ llega a la general ya procesado su conflicto interno. El desdoblamiento, en cambio, obligaría a una elección provincial en soledad, con toda la atención mediática concentrada en Buenos Aires y Kicillof como único blanco visible.
Pero hay una variable que complica el cálculo: el estado de la relación entre Kicillof y el resto de los sectores del PJ. El peronismo bonaerense arrastra tensiones que van desde el vínculo con el kirchnerismo duro hasta la relación con intendentes con agendas propias. Si ese acuerdo interno no se consolida, la estrategia electoral puede cambiar de rumbo. Un PJ fragmentado necesita herramientas distintas que un PJ cohesionado, y el calendario electoral es una de esas herramientas.
El antecedente histórico pesa. En elecciones anteriores, el desdoblamiento bonaerense funcionó como escudo para el oficialismo provincial: permitió fijar una agenda propia, separar la suerte de la provincia de la del gobierno nacional y administrar mejor los tiempos de campaña. Kicillof conoce ese manual. Que lo descarte condicionalmente habla de una lectura sobre el momento político: la provincia no está en condiciones de ganar sola una elección que hoy tiene viento en contra a nivel nacional.
Lo que está en juego es la capacidad del peronismo de construir una alternativa creíble antes de la elección de medio término. Si el oficialismo nacional logra eliminar las PASO, el escenario cambia radicalmente: Kicillof perdería la instancia de ordenamiento interno y debería resolver la interna de otra forma, lo que volvería a poner sobre la mesa el desdoblamiento como opción. Cada movimiento del gobierno nacional redefine las opciones disponibles para la oposición.
En definitiva, la decisión de Kicillof no es solo una cuestión de ingeniería electoral. Es un indicador del estado real del peronismo bonaerense: su nivel de cohesión interna, su lectura del humor social y su disposición a competir en un terreno que hoy favorece al oficialismo. La resolución final dirá mucho sobre quién manda realmente en el PJ más grande del país.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|