jueves, 22 de octubre de 2026
 
 
     
Kicillof defiende las PASO y acusa a Milei de querer reelegirse solo

El gobernador bonaerense convocó al peronismo a resistir la eliminación de las primarias y a construir una alternativa federal para 2027.

Axel Kicillof colocó la discusión sobre las PASO en el centro de la disputa electoral de cara a 2027 e intentó convertir esa defensa en el eje articulador de una oposición peronista fragmentada. El gobernador bonaerense advirtió que la eliminación de las primarias abiertas no es una reforma técnica sino una maniobra política orientada a facilitar la reelección de Javier Milei, y convocó al conjunto del peronismo a resistir ese movimiento desde una postura federal e institucional. El debate sobre las PASO lleva meses instalado en la agenda legislativa. El oficialismo de La Libertad Avanza impulsó su eliminación argumentando ahorro de recursos e ineficiencia del sistema. Pero la oposición mayoritaria interpretó ese movimiento como un intento de reducir la competencia interna de los partidos opositores, que históricamente usaron las primarias para dirimir candidaturas sin fracturarse. Las PASO, creadas en 2009 durante el kirchnerismo, fueron originalmente pensadas para ordenar al propio peronismo: hoy Kicillof las reivindica como garantía democrática frente al mismo sistema que alguna vez las impuso para disciplinar a sus rivales internos. El argumento de Kicillof tiene una lógica política concreta. Sin primarias obligatorias, cada espacio opositor deberá resolver sus candidaturas por acuerdo interno u otras instancias, lo que aumenta el riesgo de fragmentación. El oficialismo, en cambio, tiene un liderazgo concentrado en Milei y no necesita ese mecanismo para ordenarse. La eliminación, entonces, perjudica desproporcionadamente a fuerzas con mayor pluralismo interno, como el peronismo. Sin embargo, la convocatoria a la unidad enfrenta un obstáculo que Kicillof no nombra con claridad: la interna con el kirchnerismo duro encabezado por Cristina Fernández. La conducción del PJ nacional está en disputa, la relación entre el gobernador y la expresidenta atraviesa una tensión pública sostenida, y la construcción de una alternativa federal para 2027 requiere resolver primero quién lidera ese espacio. La defensa de las PASO puede funcionar como bandera común momentánea, pero no resuelve esa fractura de fondo. El timing de la jugada de Kicillof tampoco es neutral. Con las elecciones legislativas de 2025 ya consumadas y el horizonte puesto en 2027, el gobernador necesita posicionarse como referente nacional sin depender del aval de Cristina. Apelar a la institucionalidad electoral y a la construcción federal le permite trazar un perfil propio, diferenciado del kirchnerismo identitario, sin romper explícitamente con él. El riesgo del enfoque es que la defensa de las PASO se agote como consigna antes de convertirse en programa. La oposición peronista tiene antecedentes de unidad coyuntural que se disuelve ante la primera decisión concreta sobre candidaturas, recursos u orientación ideológica. Si Kicillof no acompaña la convocatoria con propuestas sustantivas sobre economía, seguridad y desarrollo territorial, la apelación a la unidad puede quedar como un gesto táctico sin arquitectura política detrás. Lo que el episodio revela, en definitiva, es que el peronismo todavía busca su eje articulador para 2027. La resistencia al oficialismo existe, pero no alcanza para construir una alternativa electoral competitiva. Kicillof apuesta a que la defensa de las reglas del juego democrático sea ese punto de encuentro. Es una apuesta razonable, pero insuficiente si no va acompañada de la resolución de las disputas internas que hoy paralizan al principal espacio opositor del país.