viernes, 6 de noviembre de 2026
 
 
     
Bullrich defiende la prensa libre y choca con el Gobierno

La jefa del bloque senatorial de LLA marcó distancia de la Casa Rosada en un discurso ante abogados y pidió integrar la Corte Suprema.

La senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado protagonizó un nuevo episodio de tensión con la conducción del Poder Ejecutivo al pronunciarse públicamente a favor de la libertad de prensa e insistir en la necesidad de completar la integración de la Corte Suprema. El discurso, brindado ante el Colegio de Abogados, no fue un acto menor: representó una toma de posición explícita en un momento en que la interna dentro del espacio oficialista se profundiza e incomoda a la Casa Rosada. La aparición de Bullrich en ese foro no fue casual. El Colegio de Abogados es un ámbito con peso institucional e histórico en el debate jurídico argentino, lo que le otorgó a sus palabras un marco de legitimidad difícil de ignorar. Al elegir ese escenario para diferenciarse del Gobierno, la senadora buscó anclar su postura en el terreno de los principios republicanos antes que en la disputa política cotidiana. El reclamo por completar la Corte Suprema tiene una carga política enorme en la Argentina actual. El tribunal funciona con vacantes que distorsionan su funcionamiento e instalan una disputa permanente sobre quién y cómo se define su composición. Bullrich retomó esa bandera en un momento en que el Gobierno no ha dado señales claras de avanzar en ese sentido, lo que profundiza la lectura de que existe una diferencia de criterios real y no meramente táctica. La defensa de la libertad de prensa, por su parte, llega en un contexto donde desde sectores del oficialismo se han registrado roces con medios y periodistas. Que una figura del propio espacio gobernante salga a reivindicar ese valor en público es una señal que el Gobierno no puede procesar como anecdótica. Bullrich no improvisó: eligió palabras, eligió el lugar y eligió el momento. Ante las críticas internas que generó su postura, la senadora rechazó haber cruzado un límite. Esa defensa revela que la presión sobre ella existe y que proviene de sectores que consideran sus intervenciones disruptivas para la cohesión del bloque oficialista. Sin embargo, Bullrich sostuvo su línea sin rectificaciones, lo que indica que su diferenciación es sostenida y no un desliz aislado. El patrón que va configurando esta interna es el de una figura con peso propio dentro de LLA que no acepta subordinar su voz a la disciplina de la Casa Rosada. Eso tiene consecuencias para la dinámica legislativa, porque un bloque senatorial cuya conducción emite señales distintas a las del Ejecutivo complica la construcción de mayorías y la coordinación de agenda. El verdadero interrogante que deja esta secuencia no es si Bullrich se alejó o no del Gobierno, sino hasta dónde puede sostenerse esa tensión sin que alguno de los dos actores deba redefinir su posición. En un año político de alta intensidad, esa pregunta tiene respuesta urgente.
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