viernes, 6 de noviembre de 2026
 
 
     
Un exjugador de River dejó La Libertad Avanza por los Passaglia

El exfutbolista abandonó el partido de Milei y se incorporó al espacio de los Passaglia, donde podría competir como candidato a intendente.

Un exjugador de River Plate que militaba en La Libertad Avanza se desvinculó del partido gobernante e ingresó al espacio político de los Passaglia, donde figura como potencial candidato a intendente. El movimiento condensa dos fenómenos simultáneos: la tracción que genera el nombre futbolístico como capital simbólico en la política local y distrital, y la fragilidad estructural de La Libertad Avanza para retener figuras con perfil propio y ambiciones territoriales concretas. Los Passaglia representan un espacio con identidad propia dentro del mapa político local, con capacidad para absorber dirigentes que buscan una plataforma competitiva fuera de los grandes bloques nacionales. La incorporación de una figura con reconocimiento público derivado del fútbol no es un dato menor: en la política argentina, la celebridad deportiva funciona como atajo hacia la visibilidad electoral, especialmente en municipios donde el nombre propio pesa más que la estructura partidaria. El traslado desde La Libertad Avanza hacia un espacio local señala una tensión que el oficialismo nacional enfrenta en todo el país: la dificultad de contener bajo una misma identidad a dirigentes con vocación territorial y a figuras que llegaron al partido por afinidad ideológica u oportunidad, pero sin raíces orgánicas. Cuando aparece una candidatura concreta en juego, esas tensiones se vuelven rupturas. La posible candidatura a intendente del exfutbolista convierte este movimiento en algo más que un traspaso simbólico. Una intendencia es poder real: manejo presupuestario, gestión de servicios, construcción de lealtades barriales. Que los Passaglia apuesten a ese perfil indica que el espacio evalúa competir con una figura de alto reconocimiento popular, apostando a traducir fama en votos en el nivel ejecutivo local. Para La Libertad Avanza, la pérdida tiene una doble dimensión. Por un lado, resigna un nombre con potencial electoral en ese distrito. Por otro, expone ante la opinión pública una imagen de partido que no logra consolidar su estructura más allá del liderazgo presidencial. Cada salida de un dirigente con perfil público alimenta esa narrativa de fragilidad organizativa. El caso ilustra además cómo el fútbol sigue operando como puerta de entrada privilegiada a la política argentina. La trayectoria deportiva provee reconocimiento inmediato, empatía popular y una historia personal que los partidos difícilmente construyen desde cero. Los espacios políticos en competencia lo saben y disputan esos perfiles con pragmatismo, independientemente de la coherencia ideológica del reclutamiento. En definitiva, este movimiento anticipa una dinámica que probablemente se repita antes de las elecciones: figuras con capital simbólico propio negociando su lugar en espacios que les ofrezcan candidaturas reales, mientras La Libertad Avanza enfrenta el desafío de construir territorialidad más allá de la figura de Milei. Los Passaglia, por su parte, suman un nombre que puede cambiar la ecuación competitiva local.
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