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| domingo, 1 de noviembre de 2026 |
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Axel Kicillof recorre provincias para armar oposición propia
El gobernador bonaerense impulsa el Movimiento de Frente desde las bases, evitando depender de los líderes provinciales del kirchnerismo.
Axel Kicillof intensifica su recorrida por el interior del país como parte de una estrategia deliberada para construir una fuerza política propia que no dependa de los aparatos territoriales del kirchnerismo tradicional. El gobernador bonaerense aprovecha la crisis abierta entre Javier Milei e importantes gobernadores aliados para ocupar un espacio opositor que hasta ahora nadie logró estructurar con coherencia nacional.
El contexto es favorable pero exigente. La tensión entre el gobierno de La Libertad Avanza e intendentes u gobernadores que alguna vez apoyaron o toleraron el experimento libertario abre una ventana política que el peronismo no había podido aprovechar en los primeros tramos de la gestión Milei. Kicillof lee esa oportunidad e intenta capitalizarla antes de que otro actor lo haga.
Lo que distingue esta movida es su lógica de construcción: de abajo hacia arriba, sin franquicias provinciales. En el kirchnerismo clásico, el armado territorial dependía de figuras locales fuertes que controlaban el voto e imponían condiciones. Kicillof propone algo diferente: llegar directamente a militantes, intendentes y referentes barriales sin pasar obligatoriamente por los caciques provinciales.
Esa decisión tiene un costo político evidente. Varios dirigentes del Partido Justicialista en las provincias leen este movimiento como una amenaza a sus posiciones consolidadas. La tensión entre el gobernador bonaerense y la conducción nacional del PJ no es nueva, pero esta ofensiva territorial la vuelve más concreta e inmediata.
La figura de Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo la gran variable ausente-presente en este esquema. Cualquier armado opositor amplio choca tarde o temprano con la pregunta sobre el rol de la expresidenta. Kicillof evita responderla directamente, pero su estrategia de construcción autónoma implica una respuesta práctica: avanzar sin esperar su aval explícito.
El Movimiento de Frente se convierte así en un laboratorio político. Si Kicillof logra articular dirigentes provinciales sin depender de estructuras verticales, habrá demostrado que es posible construir oposición nacional desde Buenos Aires sin reproducir los vicios del peronismo organicista. Si fracasa, quedará expuesto como un gobernador con pretensiones nacionales pero sin capacidad de trascender su distrito.
Lo que está en juego no es solo el liderazgo opositor para 2027, sino el modelo organizativo con el que el peronismo enfrentará al oficialismo. Kicillof apuesta a que la crisis de Milei con sus ex aliados provinciales es suficientemente profunda como para generar una base nueva. Es una apuesta de alto riesgo con potencial de recompensa igualmente alta.Más noticias de Datapolítica
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