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| sábado, 31 de octubre de 2026 |
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Passaglia y su dupla santafesina lanzan su candidatura presidencial
La dupla santafesina se presenta como alternativa a Milei y al kirchnerismo con una plataforma que evita definiciones ideológicas.
Los hermanos Passaglia dieron inicio formal a su campaña presidencial con un acto en el que se posicionaron equidistantes del gobierno de Javier Milei y del kirchnerismo, las dos fuerzas que dominaron la política argentina en la última década. La movida no es menor: en un sistema que tiende a la polarización, apostar por un espacio que rechaza ambos polos implica competir en un terreno estrecho pero con potencial de crecimiento si el descontento ciudadano se profundiza de cara a las elecciones de 2027.
Los Passaglia son una figura relativamente nueva en el escenario nacional, aunque con anclaje territorial en Santa Fe, provincia que históricamente funcionó como laboratorio de experimentos políticos que luego tuvieron proyección nacional. Ese origen no es un dato menor: la región central del país concentra un electorado con perfil productivo e independiente que suele rechazar los extremos e históricamente castigó tanto al peronismo más cerrado como al liberalismo más crudo.
El slogan elegido, 'las soluciones no tienen ideología', es una apuesta retórica calculada. Busca capturar el agotamiento de una ciudadanía que percibe el debate político como una guerra de trincheras sin resultados concretos. Sin embargo, ese mismo mensaje tiene un riesgo estructural: en contextos de alta polarización, la neutralidad ideológica puede leerse como vacío programático, lo que dificulta construir una identidad electoral sólida y diferenciada.
La irrupción de esta dupla ocurre en un momento en que el mapa opositor está fragmentado e inestable. El kirchnerismo transita su peor crisis de cohesión desde 2015, mientras que los espacios de centro buscan una conducción que no termine absorbida por alguno de los dos polos. En ese contexto, los Passaglia intentan ocupar un lugar que figuras como Juan Schiaretti o Facundo Manes no lograron consolidar en ciclos electorales anteriores, lo que sugiere que el nicho existe pero que convertirlo en caudal electoral efectivo es considerablemente más difícil.
Desde la perspectiva del oficialismo, la candidatura Passaglia no representa una amenaza inmediata pero sí una señal de alerta: si el desempeño económico del gobierno de Milei no mejora la percepción cotidiana de los sectores medios, ese espacio de centro puede crecer y drenar votos que el libertarismo necesita para conservar posiciones en el Congreso y aspirar a la reelección. La historia argentina muestra que los terceros espacios raramente ganan, pero frecuentemente deciden quién pierde.
El lanzamiento también revela una tensión interna del sistema político: la ausencia de una oposición moderada articulada habilita a actores con baja estructura partidaria a presentarse con credibilidad ante el electorado. Los Passaglia aprovechan ese vacío, pero deberán demostrar en los próximos meses si tienen capacidad organizativa para traducir el discurso en presencia territorial real, financiamiento sostenido y alianzas provinciales que les den volumen electoral.
En síntesis, el lanzamiento de los Passaglia es menos un hecho disruptivo que un síntoma: expresa el malestar de un sector del electorado que no se reconoce ni en el ajuste libertario ni en el legado kirchnerista. Si ese malestar se organiza, puede ser relevante. Si permanece difuso, la candidatura quedará como un intento más de construir un centro que la política argentina sistemáticamente devora.Más noticias de Datapolítica
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