  |
| domingo, 1 de noviembre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
El intendente de Santa Fe: la recuperación no llegó a los municipios
El intendente santafesino respaldó el ajuste pero advirtió que la prometida recuperación económica nunca llegó a los municipios del interior.
Juan Pablo Poletti, intendente de la ciudad de Santa Fe, tomó distancia del optimismo oficial sobre la economía e instaló una señal de alerta política que va más allá de su distrito. El jefe comunal respaldó el ordenamiento macroeconómico que impulsa Javier Milei, pero señaló con claridad que la reactivación prometida no se materializó en el territorio. La declaración no es un detalle menor: proviene de un dirigente que no es opositor al gobierno nacional, lo que le otorga un peso político diferente al de las críticas habituales.
El contexto es determinante para leer el alcance de estas declaraciones. Milei lleva más de un año de gestión con un esquema de ajuste fiscal que redujo el gasto público de manera drástica, incluyendo transferencias a provincias y municipios. El gobierno nacional presentó ese proceso como la condición necesaria para una recuperación que, según la promesa original, llegaría en forma de derrame hacia los sectores productivos y las economías regionales. Esa narrativa está siendo cuestionada desde adentro del propio arco que acompañó el proceso.
La quita de subsidios al interior del país es uno de los ejes del malestar que expresa Poletti. Las ciudades alejadas del AMBA absorbieron tarifazos sin la infraestructura de ingresos necesaria para compensar el impacto en los hogares. Al mismo tiempo, la caída de recursos coparticipables y fondos específicos para municipios redujo la capacidad operativa de los gobiernos locales, que son los primeros en recibir el reclamo de los vecinos.
Lo que hace analíticamente relevante la posición de Poletti es que expone una tensión estructural del modelo libertario: el ajuste fue centralizado en su diseño pero descentralizado en sus consecuencias sociales. Los municipios pagan los costos políticos de decisiones que no tomaron y no tienen herramientas fiscales propias para amortiguar el golpe. Esa asimetría genera fricciones incluso entre dirigentes que comparten el diagnóstico general sobre la necesidad del ajuste.
En términos de alineamientos, la declaración de Poletti se inscribe en una tendencia creciente entre intendentes y gobernadores del interior que mantienen vínculos con el oficialismo pero elevan el tono de sus advertencias. No es ruptura, sino presión. El mensaje implícito es que la paciencia política tiene límites electorales concretos: si la recuperación no aparece antes de las elecciones legislativas, el costo lo pagarán los candidatos locales afines al gobierno nacional.
El gobierno de Milei, por su parte, sostiene que los indicadores macroeconómicos muestran una mejora real y que el derrame es cuestión de tiempo y de completar las reformas estructurales pendientes. Esa lectura choca con la percepción cotidiana de intendentes como Poletti, que administran ciudades donde el comercio minorista sigue deprimido y el empleo privado no repunta con la velocidad necesaria para cambiar el humor social.
En síntesis, la voz de Poletti representa un segmento político que no quiere romper con Milei pero tampoco puede seguir avalando un relato de recuperación que sus propios vecinos desmienten todos los días. Esa tensión entre lealtad al proyecto nacional y responsabilidad territorial es el nudo político más delicado que enfrenta el oficialismo de cara a la segunda mitad de su mandato.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|