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| domingo, 1 de noviembre de 2026 |
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Milei mezcla política y religión en Neuquén con Figueroa
El presidente inauguró un templo evangélico y usó el acto para atacar a la política tradicional, con Figueroa como anfitrión.
Javier Milei participó de la inauguración de una iglesia evangélica en Neuquén junto al gobernador Rolando Figueroa, en un acto que combinó fe, discurso antisistema e imagen territorial. El evento no fue un acto de gobierno convencional: fue una demostración de cómo el presidente construye legitimidad por fuera de los canales institucionales clásicos, apelando a comunidades religiosas como base de apoyo político. La presencia de Figueroa, un gobernador que navega entre el peronismo y el oficialismo nacional, refuerza la estrategia de Milei de tejer alianzas territoriales donde la ideología importa menos que la afinidad táctica.
El vínculo entre Milei y el evangelismo no es nuevo ni casual. Desde su campaña presidencial, el mandatario cultivó lazos con pastores e iglesias evangélicas, un sector de crecimiento acelerado en Argentina e históricamente ajeno a los partidos tradicionales. Esa comunidad representa millones de fieles con alta cohesión interna e identidad propia, condiciones que la vuelven atractiva para cualquier líder que busque votos fuera del sistema partidario clásico.
La frase que Milei pronunció en el acto —que el camino de la política tradicional siempre culmina en un desastre— no fue un comentario al margen. Fue el núcleo del mensaje. Milei sigue construyendo su identidad política sobre la negación del sistema que lo precede, aun siendo ya presidente con más de un año en el poder. Esa paradoja —gobernar desde la antipolítica— es una de las tensiones centrales de su gestión.
Figueroa, por su parte, consolidó con este acto su posición como uno de los gobernadores más cómodos en la relación con Casa Rosada. Neuquén es una provincia estratégica por su peso energético, e históricamente negociadora con cualquier gobierno nacional. La presencia de Milei en territorio neuquino tiene lectura en clave de recursos: Vaca Muerta sigue siendo la principal apuesta de la Argentina en materia energética e inversión extranjera.
El uso de espacios religiosos como escenario político no es exclusivo de Milei ni de la derecha global, pero en Argentina tiene una historia particular. El catolicismo dominó ese vínculo durante décadas; la irrupción evangélica como actor político es un fenómeno regional que en Brasil, con Bolsonaro, mostró su potencial y sus límites. Milei parece tomar nota de ese modelo sin ignorar sus riesgos.
Desde la oposición, este tipo de actos genera incomodidad pero escasa capacidad de respuesta efectiva. Cuestionar la presencia presidencial en una iglesia implica fricciones con una comunidad religiosa en expansión. El kirchnerismo y el resto del peronismo no tienen una estrategia clara frente a este desplazamiento del eje político hacia el terreno cultural y religioso.
En definitiva, la inauguración del templo en Neuquén fue menos un acto de fe que un ejercicio de política territorial con lenguaje religioso. Milei sigue probando que puede moverse fuera de los formatos institucionales tradicionales y encontrar audiencias movilizadas. Si esa estrategia construye gobernabilidad duradera u solo imagen de corto plazo es la pregunta que la Argentina todavía no puede responder.Más noticias de Datapolítica
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