sábado, 31 de octubre de 2026
 
 
     
Patricia Bullrich frena el nombramiento de jueces federales

La ministra demora la presidencia de la comisión que habilita designaciones judiciales, bloqueando una pieza clave del armado libertario en el Senado.

Patricia Bullrich está en el centro de una disputa que excede lo protocolar: su negativa a definir quién presidirá la Comisión de Acuerdos del Senado paraliza el mecanismo institucional por el que deben pasar todos los pliegos judiciales. Sin esa presidencia resuelta, el gobierno de Javier Milei no puede avanzar en la designación de nuevos jueces federales, una de las palancas más concretas de poder que cualquier administración busca consolidar en su etapa de expansión. La vacante en la conducción de esa comisión se abrió tras la muerte del senador Pagotto, que ocupaba el cargo dentro del bloque libertario. La candidatura que surgió naturalmente en ese espacio es la de la senadora neuquina Márquez, respaldada por los propios legisladores de La Libertad Avanza. Sin embargo, Bullrich, cuyo sector político opera como aliado externo pero con agenda propia, no da su aval ni su rechazo: simplemente no define. Esa indefinición no es inocente. En la arquitectura de la coalición gobernante, cada silencio de Bullrich funciona como señal de tensión. El PRO, partido que ella conduce, mantiene una relación de colaboración con el oficialismo pero preserva márgenes de autonomía que usa con precisión quirúrgica cuando necesita mostrar que no es un socio subordinado sino un actor con peso propio. El control de la Comisión de Acuerdos es, en términos prácticos, uno de los recursos más valiosos que se pueden disputar en el Senado argentino. Quien la preside regula los tiempos, el orden del día e incluso la visibilidad política de cada pliego que ingresa. Bloquear u obstaculizar su funcionamiento equivale a tener veto informal sobre la política judicial del Ejecutivo. Para Milei, la demora tiene un costo concreto: cada semana sin presidencia en esa comisión es una semana en que los tribunales federales permanecen con las vacantes que el gobierno necesita cubrir para consolidar su influencia en el Poder Judicial. La urgencia es real e institucional, no solo táctica. La movida de Bullrich también debe leerse en clave interna del PRO. Con Mauricio Macri en un rol más retirado de la gestión cotidiana, la exministra de Seguridad disputa la conducción efectiva del partido e intenta demostrar que puede operar con autonomía real dentro de la coalición. Demorar una designación que beneficia a La Libertad Avanza es una forma de recordar que su apoyo tiene precio e identidad propia. El resultado más probable es que la negociación se resuelva en privado, con alguna compensación para el espacio de Bullrich en otro tramo del tablero parlamentario u otro cargo. Pero mientras eso no ocurra, el conflicto expone una tensión estructural del gobierno: Milei necesita aliados para gobernar el Senado, pero esos aliados cobran cada favor con cuotas de poder que el oficialismo no siempre está dispuesto a pagar de entrada.