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| martes, 27 de octubre de 2026 |
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Urtubey: el peronismo debe renovarse para volver al poder
El exgobernador de Salta ve al PJ en crisis interna y con pocas chances de volver al poder si no se renueva.
Juan Manuel Urtubey, exgobernador de Salta e histórico referente del peronismo no kirchnerista, volvió a plantear una tesis que lleva años desarrollando: el peronismo solo puede ser competitivo si abandona los extremos e interpela al electorado del centro. La declaración no es inocente ni casual. En un contexto donde el espacio político opositor busca identidad, Urtubey se posiciona como voz de un sector que reclama protagonismo dentro de un partido que todavía no encontró conducción clara ni proyecto electoral definido.
El peronismo atraviesa uno de sus momentos de mayor fragmentación desde el retorno de la democracia. La derrota de 2023 dejó al movimiento sin liderazgo unificado, con Cristina Fernández de Kirchner en un proceso judicial que condiciona su rol público, e intendentes y gobernadores que buscan preservar sus propios espacios sin comprometerse con ningún armado nacional. En ese vacío, dirigentes como Urtubey intentan llenar el espacio con una narrativa de renovación que, sin embargo, no termina de cuajar en estructura concreta.
La idea de una "tercera vía" no es nueva en la historia argentina. El propio peronismo la ensayó en distintos momentos: desde el menemismo de los noventa, que corrió al centro absorbiendo el discurso liberal, hasta el kirchnerismo, que radicalizó la identidad hacia la izquierda nacional. Urtubey apunta a un carril diferente: un peronismo moderado, capaz de disputar el voto de sectores medios urbanos que hoy se inclinan por La Libertad Avanza u otras fuerzas no peronistas.
El problema central de esa apuesta es la ausencia de una base electoral comprobada. Urtubey perdió la gobernación de Salta en 2019 e intentó proyección nacional sin éxito. El peronismo moderado no kirchnerista tiene experiencias recientes frustrantes: Sergio Massa en 2023 corrió hacia el centro durante la campaña pero no logró despegarse del lastre de la gestión. La moderación como estrategia discursiva no alcanza si no va acompañada de gestión territorial e identidad clara.
La autocrítica que Urtubey sintetiza en la frase "los peronistas fuimos degradándonos" es políticamente significativa porque rompe con el reflejo defensivo habitual del partido. Sin embargo, esa autocrítica carece de desarrollo programático visible. Decir que el peronismo debe ser una tercera vía es un diagnóstico, no un programa. La pregunta que el exgobernador no responde es cómo se construye esa identidad sin los recursos del Estado, sin estructura sindical unificada y sin un liderazgo que convoque más allá de los propios convencidos.
El escenario electoral que se aproxima en 2027 vuelve urgente esta discusión. El peronismo necesita definir antes de esa fecha si compite unido u en coalición, quién conduce y qué propone. La ventana para construir esa alternativa es estrecha. Urtubey ocupa un lugar en ese debate, pero su capacidad de tracción real sobre el electorado sigue siendo una incógnita sin datos que la respalden.
En definitiva, el planteo de Urtubey refleja una tensión estructural del peronismo actual: la distancia entre el diagnóstico compartido y la capacidad de traducirlo en poder político efectivo. El movimiento sabe que necesita cambiar, pero no acuerda ni en quién lo conduce ni en hacia dónde va. Esa parálisis, más que cualquier adversario externo, es hoy el principal obstáculo del peronismo para volver a ser una fuerza de gobierno competitiva.Más noticias de Datapolítica
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