  |
| martes, 27 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Kicillof y La Cámpora apelan a Néstor para tensionar el PJ
El gobernador bonaerense y el espacio liderado por Máximo Kirchner aprovechan el recuerdo del expresidente para tensionar la interna del PJ.
A 16 años de la muerte de Néstor Kirchner, el kirchnerismo mostró sus fracturas internas incluso en el acto de recordarlo. Axel Kicillof definió la reivindicación del expresidente como 'un acto de resistencia', mientras La Cámpora convocó a un acto en Lanús con Máximo Kirchner como orador principal. Dos homenajes, dos escenarios, una sola grieta que el peronismo ya no puede disimular.
El aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner, ocurrido el 27 de octubre de 2010, funcionó históricamente como una fecha de unidad simbólica para el kirchnerismo. Este año, en cambio, opera como un espejo que devuelve la imagen de un espacio fragmentado entre la conducción formal de Kicillof sobre el territorio bonaerense e institucional del PJ, y el control orgánico que La Cámpora mantiene sobre la militancia activa.
La elección de Kicillof de presentar la memoria de Kirchner como 'resistencia' no es inocente. Esa palabra apunta directamente al clima político que genera el gobierno de Javier Milei, pero también al interior del propio peronismo: resistir implica no ceder, no negociar, no fusionarse con otros sectores del PJ que buscan reposicionarse. Es, en clave interna, una señal hacia quienes dentro del justicialismo exploran acuerdos más amplios o moderados.
La Cámpora, por su parte, eligió Lanús como sede del acto central, un distrito de histórica densidad peronista en el conurbano bonaerense. La presencia de Máximo Kirchner como orador principal refuerza el mensaje: el hijo de Néstor e hijo político del legado kirchnerista no delega la conducción simbólica del espacio, aunque su poder electoral real esté en disputa permanente con Kicillof, quien tiene en sus manos la gestión del distrito más importante del país.
La interna del justicialismo atraviesa una etapa de definición de liderazgos post-Cristina. Con la expresidenta condicionada judicialmente, el espacio carece de una conducción indiscutida. Kicillof aspira a consolidarse como referente nacional desde la gobernación bonaerense, mientras Máximo Kirchner preserva el control de la estructura militante e intenta mantener la identidad ideológica del movimiento sin ceder terreno a ninguna reconfiguración.
En ese contexto, el 27 de octubre se volvió un campo de disputa simbólica. Quién convoca más gente, quién habla primero, qué palabras elige cada sector para definir el legado de Néstor: todo eso tiene peso político concreto. No se trata de un homenaje dividido por razones logísticas, sino de una pugna por la herencia de un liderazgo que nadie en el espacio pudo reemplazar de manera legítima e indiscutida.
El peronismo llega a esta fecha en uno de sus peores momentos de cohesión interna en décadas. Sin poder unificado, sin candidato presidencial claro e inmerso en peleas de conducción, el riesgo para el kirchnerismo es que el debate sobre quién hereda a Néstor Kirchner consuma la energía que necesita para construir una alternativa real al gobierno de Milei. El aniversario que debería ser un momento de fortaleza termina siendo, en 2026, un diagnóstico involuntario de su debilidad.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|