martes, 27 de octubre de 2026
 
 
     
Milei visitó Catamarca: recorrió una mina y habló con militantes

El presidente recorrió un proyecto minero y se reunió con militantes en una provincia clave para su agenda extractivista.

Javier Milei llegó a Catamarca en una visita que combina dos dimensiones difíciles de separar: la construcción política territorial y el respaldo explícito a la minería como eje del modelo económico libertario. La simultaneidad de ambas actividades no es casual: muestra cómo el gobierno nacional intenta consolidar bases propias en provincias históricamente dominadas por el peronismo, mientras avanza en la apertura de sectores estratégicos para el capital privado. Catamarca no es un destino menor en el mapa minero argentino. La provincia alberga algunos de los yacimientos de litio y cobre más importantes del país, recursos que el gobierno de Milei considera centrales para financiar su promesa de crecimiento sin déficit. La visita presidencial a un proyecto minero en actividad funciona como señal política hacia inversores nacionales e internacionales: el Estado no obstaculizará, sino que acompañará. El encuentro con militantes agrega una capa de lectura igualmente relevante. La Libertad Avanza tiene una presencia institucional débil en Catamarca: sin intendentes propios de peso y con una estructura partidaria en construcción, el partido presidencial necesita mostrar tracción territorial antes del ciclo electoral de 2027. Milei convierte cada visita provincial en un acto de afirmación identitaria para sus seguidores locales. El kirchnerismo gobernó Catamarca durante años con una lógica de administración de recursos naturales que el mileísmo critica en el discurso pero que en los hechos no desarticula: la minería sigue siendo negociada entre el Estado provincial y el capital privado, con los mismos actores locales de siempre. La diferencia está en el tono ideológico y en la velocidad con que el gobierno nacional quiere habilitar nuevas exploraciones. La tensión entre el interés extractivo federal y las comunidades locales que históricamente resistieron proyectos mineros no aparece en la agenda oficial de la visita. Esa ausencia es en sí misma una definición política: el gobierno de Milei elige no procesar ese conflicto y avanza con una narrativa de progreso e inversión que ignora las disputas ambientales y territoriales que estos proyectos generan. En clave electoral, la jugada tiene lógica propia. Milei necesita traducir su alto caudal de votos presidenciales en estructura legislativa y municipal. Las visitas a provincias como Catamarca buscan acelerar ese proceso, alinear dirigentes locales oportunistas y proyectar imagen de gestión activa más allá del AMBA. Si la minería da resultados económicos visibles antes de 2027, el gobierno tendrá un argumento concreto para disputar votos en el interior profundo. El desafío es que los tiempos de la minería rara vez coinciden con los tiempos de la política. Los proyectos tardan años en producir ingresos genuinos para las provincias. Mientras tanto, Milei apuesta a que la foto junto a maquinaria y dirigentes locales alcance para sostener la narrativa de un presidente que gobierna para todo el país, no solo para Buenos Aires.