lunes, 26 de octubre de 2026
 
 
     
El bloque peronista suma 22 miembros y va por la Magistratura

El senador riojano regresó al bloque peronista, que suma 22 miembros y reclama dos lugares en el Consejo de la Magistratura.

El regreso del senador Fernando Rejal al bloque del Partido Justicialista en el Senado no es un simple movimiento de tablero interno: es un cambio con consecuencias directas sobre quién controla la selección e impugnación de jueces en la Argentina. Con Rejal, el peronismo alcanza 22 senadores, uno más que el bloque oficialista, lo que lo convierte en la primera minoría de la Cámara alta e instala un reclamo concreto: dos bancas en el Consejo de la Magistratura en lugar de una. El Consejo de la Magistratura es el organismo constitucional que designa, disciplina e impulsa la remoción de magistrados federales. Su composición es, en los hechos, una disputa de poder sobre el Poder Judicial. Cada banca en ese cuerpo representa capacidad real de influir en procesos que van desde la designación de fiscales hasta la suerte de causas de corrupción de alto impacto político. La composición del Consejo se distribuye según la representación de los bloques en el Congreso. La primera minoría del Senado tiene derecho a dos consejeros, no uno. Si el peronismo consolida su posición con los 22 votos que hoy dice tener, el argumento jurídico e institucional para reclamar ese segundo lugar es sólido. El oficialismo, que hasta ahora mantenía la paridad o la ventaja, pierde terreno en esa negociación. Rejal había abandonado el bloque del PJ en un contexto de tensiones internas propias de las alianzas provinciales que el peronismo sostiene con gobernadores de perfiles heterogéneos. La Rioja, gobernada por Ricardo Quintela, mantiene un vínculo complejo con la conducción nacional del espacio. El retorno del senador riojano sugiere que esas tensiones se procesaron, al menos transitoriamente, en favor de la cohesión parlamentaria. El oficialismo de Javier Milei enfrenta así una presión creciente en el Senado, cámara donde nunca tuvo mayoría propia. La estrategia del gobierno dependió históricamente de fragmentar al peronismo e incorporar senadores provinciales mediante negociaciones caso a caso. El reagrupamiento justicialista amenaza esa táctica e introduce un dato nuevo: la oposición puede actuar en bloque cuando el incentivo institucional es suficientemente alto, como lo es el control parcial del organismo que designa jueces. El debate sobre el Consejo de la Magistratura tiene, además, un historial político denso. Desde la reforma de 2006 impulsada por el kirchnerismo hasta los fallos de la Corte Suprema que ordenaron restituir la composición anterior, el organismo fue objeto permanente de disputa. Cada modificación en su integración alteró equilibrios de poder que se tradujeron en resultados judiciales concretos. El peronismo lo sabe, el oficialismo también. Lo que está en juego no es solo una banca adicional en un organismo técnico. Es la capacidad de bloquear u orientar designaciones judiciales en un momento en que varias causas de relevancia política permanecen activas en el fuero federal. El regreso de Rejal al bloque peronista es, en ese sentido, un dato menor en su forma e importante en sus consecuencias.