  |
| viernes, 23 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Kicillof gira por el país para posicionarse en el peronismo
El gobernador bonaerense avanza en una gira nacional antes de que el peronismo defina candidaturas para 2027.
Axel Kicillof acelera la construcción de una estructura política propia con alcance nacional. El gobernador de Buenos Aires realiza una gira que incluye provincias tanto aliadas como opositoras al kirchnerismo, con el objetivo explícito de ampliar su red de contactos e interlocutores antes de que el peronismo ingrese de lleno en la discusión de candidaturas para las elecciones de 2027. El movimiento no es menor: implica que Kicillof deja de comportarse exclusivamente como jefe territorial bonaerense e incorpora una lógica de líder nacional en formación.
El contexto en que se produce esta gira es determinante para entender su alcance real. El peronismo atraviesa una etapa de recomposición interna luego de años de fragmentación, con múltiples figuras que se posicionan como alternativas de conducción. En ese escenario, Kicillof emerge como uno de los pocos dirigentes con peso propio, gobernando el distrito más grande del país e intentando diferenciarse tanto del kirchnerismo duro como de los sectores más moderados del movimiento.
La estrategia de la gira tiene una lógica específica: acumular capital político territorial antes de que las definiciones internas del peronismo lo obliguen a tomar posiciones más nítidas. Visitar provincias opositoras no es un gesto de cortesía protocolar sino una señal hacia el interior del movimiento: Kicillof se presenta como alguien capaz de dialogar más allá de las fronteras ideológicas del núcleo duro kirchnerista.
Esa capacidad de interlocución amplia es, precisamente, uno de los activos que el gobernador quiere exhibir. En un peronismo que discute si puede construir una coalición competitiva para 2027, el perfil de Kicillof aparece como una síntesis posible entre la identidad histórica del movimiento e interlocutores que el kirchnerismo clásico rechazaría. Sin embargo, esa posición intermedia también encierra riesgos: puede quedar atrapado entre dos fuegos si la interna peronista se polariza.
El armado nacional de Kicillof choca, además, con una restricción estructural que los análisis suelen subestimar: la provincia de Buenos Aires es una máquina política que demanda atención permanente. Cada hora que el gobernador invierte en la gira nacional es tiempo que no dedica a la gestión de un territorio con problemas fiscales, sociales e institucionales de enorme complejidad. La historia reciente muestra que los gobernadores bonaerenses que miraron demasiado hacia afuera pagaron costos internos significativos.
La cumbre de unidad peronista que precedió a esta gira funciona como paraguas simbólico pero no resuelve las tensiones reales. La unidad proclamada en los actos internos del peronismo raramente sobrevive al momento en que empiezan a distribuirse los lugares en las listas. Kicillof lo sabe e intenta construir peso propio antes de llegar a esa instancia, para negociar desde una posición de mayor fortaleza relativa.
En síntesis, la gira de Kicillof no es un simple ejercicio de relaciones públicas territoriales. Es el primer movimiento visible de una estrategia electoral de mediano plazo que apuesta a convertir al gobernador bonaerense en el principal referente de un peronismo renovado. Si esa apuesta prospera u fracasa dependerá tanto de su habilidad política como de variables que hoy permanecen abiertas: la economía nacional, la evolución del gobierno de Milei y la capacidad del propio peronismo para ordenarse.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|