Es difícil explicar el viaje de Javier Milei a España. Sin una agenda clara, con una diplomática -y reiterada- negativa del Rey español a recibirlo, y encuentros fugaces con los referentes de la ultra derecha española. Uno de esos encuentros fue apenas por videollamada. Mostrarse con el emblema de la motosierra antes de las elecciones no resultó atractivo ni para sus mejores amigos. Ese capital político que mostraba ya no es lo que era. Antes brillaba la inflación a la baja y el equilibrio fiscal. Hoy se miran los largos meses de caída de la actividad y disputas, sin sentido, sobre si la sociedad llega o no al día 20 de cada mes.
Pese a estos tropiezos, tal vez fueron mejores estos días en Madrid que en la caliente Buenos Aires. Donde se reiteran problemas que lo hubiesen obligado a decisiones muy incómodas. Uno importante es todo lo que pasó con el tema de Discapacidad. Raro. La semana pasada, el Secretario de Hacienda, dijo que no había plata para los reclamos del propio oficialismo, y sin embargo ayer miércoles, se acordó prácticamente todo. Mucho tuvo que ver el misionero Herrera Ahaud e incluso el peronismo, con "La Cámpora" incluida. El rotundo cambio de giro tiene que ver esencialmente con la visita de León XVI en los próximos días. Con racionalidad política, un par de libertarios explicaron que no se podía llegar a la instancia del Papa visitando el Cotolengo Don Orione en Claypole sin tener el tema de la emergencia sobre discapacidad resuelto.Ayer no se prorrogó la emergencia, pero se votó una ley que respeta ese espíritu casi en su totalidad. Ahí lo importante fue el logro político del oficialismo.
Nada es gratis, y ayer no se mencionaron números en ningún momento, pero está claro que habrá costos y se deberá mirar el Presupuesto 2027, el cual se dictamina la semana próxima para saber cómo se traduce esa asistencia económica. Una posibilidad podría ser readjudicación de partidas. Y eso es terreno del Jefe de Gabinete. Consulta: ¿Está Javier Milei, de verdad, convencido que se hizo lo correcto? Habría que verlo. Jamás antes consintió ceder a un reclamo "de la política". Se verá con el transcurso del tiempo. Tal vez algunas de estas dudas expliquen en parte ciertos comportamientos madrileños.
No fue lo único. Si el presidente imaginó que la conversación de la semana pasada con Patricia Bullrich fue el inicio de una tregua, comprobó el martes siguiente que todo es muy efímero. Para un jefe con todo el mundo alineado, nunca es sencillo asumir que alguien del propio palo venga a exigir una "economía más holgada"
Hay otro problema más subterráneo, pero que crece en intensidad. De un lado la campaña islamofóbica alineada con la ultraderecha del mundo cuyos representantes locales son Santiago Caputo y el Gordo Dan. Tal vez no lo incomode personalmente. Su alineamiento con Israel es notablemente explícito. El tema es que en su gobierno hay funcionarios islámicos en roles de mucho peso y no siempre pueden mirar para otro lado.
En lo estrictamente parlamentario, más allá del tema discapacidad, el oficialismo tuvo que retroceder con Extranjerización de tierras (vuelve el límite del 15 %) pero pudo sostener el desalojo express y el tejido legal que complejiza posibles expropiaciones de empresas privadas. Hubo celebraciones por estos logros. En materia de desendeudamiento, pelota afuera. Para evitar un triunfo opositor, logró la vuelta a Comisión del Proyecto y se enfría alguna posible solución.
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