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| martes, 20 de octubre de 2026 |
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Jorge Macri amenaza con prisión a quienes corten el subte
El jefe de Gobierno porteño endureció su postura ante el conflicto gremial en el subterráneo y respaldó el operativo policial desplegado en las estaciones.
El conflicto en el sistema de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires escaló esta semana hasta un punto de quiebre político: Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, salió a respaldar públicamente el operativo de la Policía de la Ciudad e hizo una advertencia directa a los trabajadores que bloqueen el servicio, al señalar que quien interrumpa un servicio esencial irá preso. La declaración no es solo una respuesta gremial sino una definición política de fondo sobre cómo el macrismo gestiona la conflictividad laboral en territorio propio.
El trasfondo del episodio es un reclamo salarial sostenido por el gremio de los trabajadores del subte, Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP), que históricamente mantuvo una relación tensa con los sucesivos gobiernos porteños. Los metrodelegados construyeron durante años una cultura de acción directa que incluye cortes de molinetes e interrupciones del servicio como herramientas de presión, una modalidad que el macrismo interpreta como extorsión antes que como ejercicio sindical legítimo.
La palabra "extorsión mafiosa" usada por Macri no es casual ni inocente. Instala un marco interpretativo que criminaliza la protesta gremial en lugar de procesarla como negociación colectiva. Ese corrimiento semántico tiene consecuencias prácticas: habilita la intervención policial como respuesta proporcional e instala al gobierno como defensor del ciudadano común frente a un sindicato presentado como agresor.
Desde el punto de vista institucional, la tensión expone una grieta en el modelo de gestión de servicios públicos urbanos. La Ciudad privatizó la operación del subte pero retuvo la responsabilidad política sobre el sistema. Cuando el conflicto estalla, el gobierno porteño queda atrapado entre su rol de autoridad concedente y su distancia operativa real de la negociación salarial.
El endurecimiento de Macri también tiene una lectura interna dentro del espacio PRO. En un contexto donde la coalición busca diferenciarse de La Libertad Avanza sin perder el electorado de centroderecha, mostrar firmeza ante los sindicatos funciona como señal identitaria. No es una política laboral: es una declaración de pertenencia ideológica.
El antecedente más cercano es el del expresidente Mauricio Macri, quien durante su gestión porteña e incluso nacional adoptó posiciones similares ante huelgas de transporte. La continuidad familiar e ideológica es evidente, pero el contexto es distinto: hoy el movimiento sindical está más fragmentado y el gobierno nacional de Milei ya ocupó el extremo más duro del discurso antiestadista, lo que deja a Macri hijo en una posición más moderada por comparación, aunque no por convicción.Más noticias de Datapolítica
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