domingo, 8 de noviembre de 2026
 
 
     
La Cámpora apoya frenar el aumento de tarifas eléctricas bonaerenses

El Defensor del Pueblo pidió una cautelar para frenar la resolución tarifaria, reclamo que La Cámpora, la organización de Máximo Kirchner, apoya.

La disputa entre Axel Kicillof y La Cámpora encontró un nuevo escenario concreto: el aumento en las tarifas eléctricas de la provincia de Buenos Aires. El Defensor del Pueblo presentó una medida cautelar para suspender la resolución que aprobó los nuevos valores, y la organización que conduce Máximo Kirchner respaldó ese reclamo. El movimiento no es administrativo ni técnico: es una señal política de que el sector camporista utiliza cada instrumento disponible para erosionar la gestión del gobernador. El conflicto tarifario en la provincia de Buenos Aires tiene antecedentes directos en la tensión acumulada entre Kicillof y el kirchnerismo duro durante los últimos años. La Cámpora nunca procesó del todo la autonomía que el gobernador fue construyendo respecto del núcleo más cercano a Cristina Kirchner. Cada decisión de gestión se convierte así en un terreno de disputa interna, donde lo técnico es apenas el envoltorio de un conflicto por la conducción política del peronismo bonaerense. La figura del Defensor del Pueblo aparece en este esquema como un actor funcional a la estrategia camporista. Al presentar una cautelar contra una resolución del Ejecutivo provincial, habilita un cuestionamiento institucional que La Cámpora puede acompañar sin asumir el costo de la confrontación directa. Es una táctica conocida: usar organismos del Estado para presionar al propio gobierno sin romper formalmente la coalición. Para Kicillof, el problema no es solo político sino de gestión. Las tarifas eléctricas en la provincia arrastran un déficit estructural que ninguna administración pudo resolver sin generar conflicto. Cualquier intento de actualización enfrenta resistencia social e institucional. Que esa resistencia venga ahora organizada desde adentro del propio espacio agrava la situación e impone un costo político doble. La Cámpora, por su parte, opera con una lógica de acumulación interna. Al posicionarse contra el aumento tarifario, captura una demanda popular genuina e instala a Kicillof como responsable de un ajuste que castiga a los sectores medios y bajos de la provincia. El argumento tiene eficacia simbólica, independientemente de su consistencia técnica o de las alternativas concretas que la organización pueda ofrecer. El episodio revela una fractura que ya no puede disimularse con declaraciones de unidad. El peronismo bonaerense transita una disputa abierta por el liderazgo y la identidad del espacio, con Kicillof intentando consolidar una gestión propia y La Cámpora resistiendo ese proceso desde adentro. Las tarifas eléctricas son hoy el síntoma visible de una tensión que atraviesa estructuras, intendencias y organismos del Estado provincial. Lo que está en juego, en definitiva, es quién conduce el peronismo bonaerense de cara a los próximos ciclos electorales. Kicillof necesita mostrar capacidad de gobierno autónoma; La Cámpora necesita que esa autonomía tenga límites. Cada conflicto parcial, incluido este, es un capítulo de esa negociación de poder que todavía no tiene resolución a la vista.
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