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| jueves, 5 de noviembre de 2026 |
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El PRO porteño designó a su candidata al frente del ente regulador
El oficialismo de la Ciudad logró los votos para designar a su candidata en el organismo que controla los servicios públicos, con apoyo peronista.
El PRO consolidó su control sobre el Ente Regulador de Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires al lograr la designación de Paola Michielotto como presidenta del organismo, en una sesión legislativa que combinó acuerdos cruzados con tensiones internas de la oposición. El resultado no fue solo una victoria administrativa del oficialismo porteño: fue una demostración de su capacidad para tejer alianzas puntuales con el peronismo cuando el reparto de poder está en juego.
El acuerdo político que hizo posible la votación tuvo un precio concreto y visible. El peronismo obtuvo dos de los cuatro lugares del directorio del organismo regulador, una concesión que el PRO resignó a cambio de los votos necesarios para ungir a su candidata en la presidencia. Este tipo de repartos no son novedosos en la Legislatura porteña, pero confirman que incluso en un distrito donde el oficialismo gobierna hace casi dos décadas, la aritmética parlamentaria obliga a negociar con las minorías.
El episodio más revelador de la jornada, sin embargo, ocurrió dentro de La Libertad Avanza. El espacio libertario exhibió una fractura interna de manual: los Menem y Pilar Ramírez protagonizaron un cruce que derivó en que el bloque debiera resignar a su propio candidato para el directorio. La imagen de un aliado del gobierno nacional incapaz de sostener una postulación en la Legislatura porteña no es un dato menor en un momento en que LLA intenta consolidar su presencia institucional en todos los distritos.
La disputa interna en LLA expone una tensión estructural del espacio: la convivencia entre distintas corrientes e intereses territoriales que aún no encontraron mecanismos de resolución ordenados. Resignar un candidato propio en una negociación institucional es una señal de debilidad relativa frente al PRO, que supo manejar los tiempos e imponer su figura central en el organismo.
El Ente Regulador de Servicios Públicos no es un organismo de bajo perfil. Controla sectores sensibles para los vecinos de la Ciudad y administra tensiones entre empresas prestadoras y usuarios. Quien lo conduce tiene capacidad de incidencia real sobre tarifas, habilitaciones y fiscalización. Por eso la designación de Michielotto no es solo un movimiento de personal: es una definición sobre quién ejerce poder de policía en servicios cotidianos.
En paralelo, la misma sesión incluyó el debate sobre la creación de una ley de Educación Digital Integral, un tema que el oficialismo porteño impulsa como parte de su agenda modernizadora. La coexistencia de ambos temas en una misma jornada legislativa refleja la estrategia del PRO de combinar gestión de poder concreto con señales de agenda progresiva hacia la opinión pública.
El balance de la sesión favorece claramente al oficialismo: logró su objetivo central, pagó un costo acotado en el reparto del directorio y expuso las divisiones de su principal aliado nacional. Para el peronismo porteño, obtener dos lugares en un organismo clave es un resultado pragmático que justifica el voto. Para LLA, la jornada dejó una imagen de desorden interno que deberá procesar antes de la próxima negociación institucional.Más noticias de Datapolítica
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