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| jueves, 5 de noviembre de 2026 |
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Macri duda si ir a la misa del papa para evitar a su primo
El expresidente no confirmó su presencia en el acto religioso del lunes en Palermo por la mala relación con el jefe de Gobierno porteño.
Mauricio Macri no confirmó su asistencia a la misa que se celebrará el lunes en Palermo, a la que fue invitado por el jefe de Gobierno porteño, su primo Jorge Macri. En el entorno del expresidente admiten abiertamente que prefiere evitar un encuentro cara a cara con quien conduce la Ciudad de Buenos Aires. La situación expone, con una liturgia papal como telón de fondo, la fractura interna más delicada que atraviesa el espacio político que ambos integran.
La relación entre Mauricio y Jorge Macri acumula tensiones que ya no se disimulan. Lo que era una disputa reservada a conversaciones privadas pasó a ser un dato reconocido por los propios operadores de cada sector. El deterioro no es coyuntural ni producto de un malentendido puntual, sino la expresión de diferencias de poder, de conducción y de proyecto político que se fueron profundizando con el tiempo.
El evento en cuestión no es un acto partidario, sino una celebración religiosa de alto valor simbólico. Precisamente por eso, la ausencia de Mauricio Macri tendría un costo mayor que en cualquier otro escenario: sería leída no como una agenda apretada sino como una señal deliberada. El kirchnerismo y otros sectores opositores no desperdiciarían esa lectura.
Hay gestiones en marcha para lograr que el expresidente finalmente asista y evite que la interna quede expuesta en un momento de alta visibilidad pública. Esas gestiones revelan que ninguno de los dos primos tiene interés en una ruptura abierta, pero tampoco hay voluntad de fingir una cercanía que no existe. El equilibrio es frágil e inestable.
Para el PRO, partido que ambos integran, la imagen de unidad siempre fue un activo electoral central. La posibilidad de que dos de sus figuras más reconocidas no compartan ni un acto religioso ante las cámaras daña esa narrativa de cohesión. En un año en que la reconfiguración del espacio opositor sigue abierta, cada gesto cuenta y cada ausencia se interpreta.
El caso ilustra un fenómeno más amplio: las tensiones al interior de las fuerzas políticas argentinas rara vez se resuelven y con frecuencia se administran. Mauricio Macri optó, al menos por ahora, por la distancia antes que por el gesto de reconciliación. Esa decisión, aunque aparentemente menor, habla de un vínculo que no encuentra el camino de la recomposición.
Lo que debería ser una misa es, en los hechos, un pequeño campo de batalla de la política argentina. La liturgia seguirá su curso el lunes en Palermo. Lo que no está claro es si el expresidente estará presente u si su ausencia terminará siendo la noticia más importante del día.Más noticias de Datapolítica
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