jueves, 5 de noviembre de 2026
 
 
     
Urtubey: el peronismo se degradó y debe ser la tercera vía

El exgobernador de Salta advierte que el peronismo se degradó y ve pocas chances de reelección para el Gobierno actual.

Juan Manuel Urtubey, exgobernador de Salta e histórico referente del peronismo no kirchnerista, tomó posición pública sobre la crisis del movimiento que lo vio crecer políticamente. Su diagnóstico es contundente: el peronismo perdió identidad, se degradó como fuerza política e insiste en repetir errores que lo alejaron de la sociedad. Para Urtubey, la única salida viable es que el peronismo se constituya como una tercera vía, diferente tanto del kirchnerismo como del oficialismo de La Libertad Avanza. El contexto en el que emerge esta declaración no es menor. El peronismo atraviesa uno de sus momentos de mayor fragmentación interna en décadas. Sin conducción unificada, sin un liderazgo que concite consenso amplio y sin una narrativa renovada, el movimiento llega a un ciclo electoral clave sin haber resuelto sus contradicciones más profundas. La figura de Urtubey encarna precisamente esa corriente que busca diferenciarse del kirchnerismo duro sin abrazar el rumbo del Gobierno nacional. La idea de una tercera vía no es nueva en la política argentina. Lo novedoso es que un dirigente con trayectoria ejecutiva concreta la plantee con esta claridad en un momento en que el sistema político parece polarizarse entre dos polos que se retroalimentan mutuamente. Urtubey apuesta a que existe un espacio de ciudadanos que no se siente representado por ninguno de los dos extremos, e intenta posicionarse como parte de quienes pueden ocupar ese lugar. El análisis sobre la degradación interna del peronismo es el punto más crítico de su intervención. Reconocer que 'los peronistas fuimos degradándonos' implica una autocrítica que pocos dirigentes del movimiento están dispuestos a hacer en público. Ese gesto puede leerse como honestidad intelectual u como una jugada de diferenciación calculada. En cualquier caso, instala una pregunta incómoda: ¿puede el peronismo renovarse sin antes asumir colectivamente ese diagnóstico? Sobre el Gobierno de Javier Milei, Urtubey es explícito: las probabilidades de reelección son bajas. Esta lectura no es solo una opinión aislada sino que refleja una evaluación de la situación económica y social que el oficialismo aún no logró revertir de manera contundente a los ojos de la ciudadanía. Para el peronismo, si esa hipótesis se confirma, se abre una ventana de oportunidad que sin embargo no aprovechará automáticamente si no resuelve su propia crisis de identidad. El desafío estructural que enfrenta el espacio que Urtubey representa es la organización. Las terceras vías en Argentina tienen un historial de fracasos electorales cuando no logran traducir el diagnóstico correcto en construcción territorial y coalición política sostenida. El peronismo federal, el massismo, el lavagnismo y otras experiencias similares mostraron que el centro político es difícil de sostener bajo la presión de la polarización. En definitiva, la intervención de Urtubey es un síntoma más de un peronismo que busca, sin encontrar todavía, el camino para volver a ser competitivo a escala nacional. Su voz suma al debate interno, pero la distancia entre el diagnóstico y la construcción política real sigue siendo enorme. La tercera vía que propone solo existirá si hay quienes la organicen con paciencia, recursos y voluntad de resistir la tentación de los atajos electorales.
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