  |
| miércoles, 4 de noviembre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
El Gobierno retira su proyecto financiero por la polémica CEDEARs
La iniciativa que proponía gravar inversiones en el exterior fue retirada de Diputados para ser revisada. Desde Economía aseguraron que el artículo era un borrador viejo.
El Gobierno nacional decidió retirar de la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Competitividad Financiera luego de que un artículo de la iniciativa generara una tormenta política al proponer cobrar el impuesto a las Ganancias sobre inversiones realizadas en el extranjero. La decisión implica un golpe concreto a la agenda legislativa del oficialismo e instala una pregunta incómoda: ¿cuánto control real ejerce el Ejecutivo sobre los textos que envía al Congreso?
El detonante de la crisis fue el artículo que habilitaba la aplicación de Ganancias a instrumentos de inversión en el exterior, conocidos como CEDEARs. La medida contradecía de manera directa el discurso libertario de desregulación e incentivo al ahorro privado que el Gobierno sostiene como eje de su identidad política. La reacción del mercado e inversores fue inmediata, y la presión política no tardó en seguir.
Desde el Ministerio de Economía intentaron contener el daño con una explicación que generó más dudas que respuestas: el artículo cuestionado era un borrador viejo que habría quedado incorporado al texto por error. Esa versión, lejos de cerrar el debate, abre interrogantes sobre los mecanismos internos de revisión que existen antes de que un proyecto llegue al Poder Legislativo. Un error de esa magnitud en un texto técnico y sensible no es un detalle menor.
El episodio expone una tensión estructural dentro del oficialismo entre la velocidad con que busca instalar reformas e iniciativas legislativas y la solidez técnica con que esas propuestas llegan al debate público. No es la primera vez que el Gobierno debe dar marcha atrás u ofrecer aclaraciones urgentes sobre textos que generan interpretaciones no deseadas. La gestión de la comunicación de política económica sigue siendo un flanco débil.
Para la oposición, el retiro del proyecto es combustible político directo. Permite instalar la narrativa de un gobierno improvisado, que legisla apurado e introduce por descuido disposiciones que afectarían a ahorristas e inversores. Aunque el Ejecutivo niegue la intencionalidad, el daño reputacional ya está hecho e impacta sobre la credibilidad de futuras iniciativas financieras.
El proyecto será revisado antes de volver al Congreso, según anticipó el propio Ejecutivo. Esa revisión, sin embargo, ocurre bajo el peso del escándalo y no como parte de un proceso ordenado de mejora técnica. La diferencia no es menor: condiciona el clima político en que el texto regrese e hipoteca parte de la legitimidad que necesitaría para avanzar.
En el fondo, el episodio de los CEDEARs y Ganancias sintetiza una de las contradicciones más recurrentes del ciclo político actual: un gobierno con vocación transformadora e instintos desreguladores que, en el intento de acumular iniciativas, tropieza con su propia maquinaria interna. El costo no es solo técnico, es político.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|