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| martes, 3 de noviembre de 2026 |
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Milei mandó el pliego de Rafecas al Senado para Casación
El gobierno envió el pliego del juez federal al Senado para un ascenso que, si se concreta, dejaría sin titular cinco juzgados federales.
El presidente Javier Milei remitió al Senado el pliego de Daniel Rafecas para integrar la Cámara Nacional de Casación de la Capital Federal, el tribunal que revisa las sentencias penales más importantes del país. La movida no es un simple trámite administrativo: implica un rediseño silencioso del mapa judicial federal en un momento en que el gobierno necesita operar con comodidad en Comodoro Py, el fuero donde se ventilan las causas de corrupción y espionaje que involucran a actores políticos de peso.
El dato más concreto e inmediato es el que suele quedar enterrado en el párrafo de cierre: si la nominación de Rafecas prospera en el Senado, cinco juzgados federales quedarán sin titular. Cinco vacancias simultáneas en el fuero federal no son un detalle menor. Son cinco espacios de poder jurisdiccional que el Ejecutivo tendrá la oportunidad de cubrir con sus propios candidatos, ampliando su influencia sobre una estructura que históricamente fue objeto de disputa entre los distintos gobiernos.
En paralelo, el artículo señala que Mahiques avanza con su renovación en Comodoro Py. La coexistencia de ambos movimientos en el mismo momento político no parece casual. Mientras Rafecas asciende y libera espacio, otro magistrado consolida su posición en el mismo ecosistema judicial. El resultado neto es un reordenamiento de fuerzas dentro del fuero federal que favorece al oficialismo.
Rafecas es un juez con perfil público reconocible. Su trayectoria incluye decisiones resonantes e incluso fricciones con sectores del poder político. Su pase a Casación puede leerse como un ascenso genuino, pero también como un movimiento que lo aleja del juzgado de primera instancia donde tenía jurisdicción directa sobre causas sensibles. En política judicial, los ascensos son a veces también desplazamientos.
El Senado deberá tratar el pliego, lo que abre una instancia de negociación entre el gobierno y la oposición. La cámara alta tiene historial de usar los pliegos judiciales como moneda de cambio en disputas más amplias. El oficialismo necesitará votos que no controla por sí solo, lo que convierte esta nominación en una pieza más del tablero de alianzas legislativas.
Las cinco vacancias que se generarían son el verdadero núcleo político de la noticia. Cada juzgado federal sin titular es un interinato, una subrogancia, una designación provisoria. Ese limbo institucional es, paradójicamente, un espacio de poder para el Ejecutivo, que puede orientar qué magistrado cubre qué causa mientras los cargos permanecen vacantes.
El movimiento de Milei con Rafecas y la consolidación de Mahiques configuran una estrategia de reposicionamiento judicial que merece seguimiento. No se trata de un hecho aislado sino de una señal sobre cómo el gobierno entiende su relación con el Poder Judicial: como un terreno a gestionar, no solo a respetar.Más noticias de Datapolítica
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