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| martes, 3 de noviembre de 2026 |
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Iglesia y diputados buscan salvar la ley contra apuestas online
El Episcopado lanzó una campaña pública y legisladores opositores exigen que el Senado trate una media sanción que lleva casi dos años paralizada.
La Iglesia Católica y diputados opositores se unieron para rescatar una media sanción que prohíbe la publicidad de apuestas online antes de que sea archivada por vencimiento de plazo. La coalición entre actores religiosos e institucionales sobre un mismo proyecto legislativo es infrecuente en la Argentina reciente, e ilustra la magnitud del vacío regulatorio que el Senado dejó crecer durante casi dos años de inacción deliberada u omisión política.
El proyecto obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados hace casi dos años, pero nunca fue convocado a debate en el Senado. En el sistema legislativo argentino, una media sanción caduca si la otra cámara no la trata dentro de dos años. El reloj corre, y el texto está a semanas de convertirse en papel mojado sin que ningún senador haya dado explicaciones públicas sobre el bloqueo.
La campaña del Episcopado no es un gesto simbólico menor. La Iglesia raramente interviene con tanta visibilidad en debates de política regulatoria, y cuando lo hace, el impacto en la agenda pública es inmediato. La decisión de involucrarse indica que la jerarquía católica evalúa el crecimiento de las apuestas online como un problema social de primera magnitud, con efecto directo sobre sectores vulnerables, adolescentes y familias de bajos ingresos.
Detrás del bloqueo senatorial hay intereses económicos concretos. La industria de las apuestas online factura cifras millonarias en la Argentina e invierte una porción significativa en publicidad digital y televisiva. Varios operadores tienen vínculos con gobiernos provinciales a través de concesiones y convenios de recaudación. Esa trama explica la parálisis: no hay un bloque senatorial que defienda abiertamente las apuestas, pero tampoco hay voluntad de avanzar contra un sector con capacidad de lobby probada.
La oposición que impulsa el proyecto enfrenta una paradoja clásica del sistema bicameral argentino: ganó en Diputados pero no tiene los votos ni la presión suficiente para forzar una sesión en el Senado. El oficialismo, por su parte, no adoptó el tema como propio ni lo incluyó en ninguna agenda de prioridades legislativas, lo que equivale políticamente a un veto pasivo.
El involucramiento de la Iglesia puede modificar ese equilibrio. Le agrega al debate un componente de costo político para los senadores que sigan bloqueando el tratamiento: ya no se trata solo de una disputa entre bloques opositores e intereses empresariales, sino de una causa con respaldo institucional de alto peso simbólico en la Argentina. Ignorar el reclamo del Episcopado tiene un precio electoral diferente al de ignorar a un grupo de diputados minoritarios.
Si el proyecto se archiva sin tratamiento, el mensaje institucional es claro: el Senado puede neutralizar cualquier iniciativa regulatoria que afecte intereses económicos organizados, independientemente del consenso que esa iniciativa haya alcanzado en la otra cámara. Esa lectura, en un contexto de creciente desconfianza ciudadana hacia el Congreso, tiene consecuencias que van más allá de la regulación publicitaria de las apuestas.Más noticias de Datapolítica
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