lunes, 2 de noviembre de 2026
 
 
     
Walter Agüero asume al frente del Centro Nacional de Ciberseguridad

El Gobierno desplazó a Ariel Waissbein y puso a Agüero al frente del Centro Nacional de Ciberseguridad, que protege infraestructuras críticas del Estado.

El Poder Ejecutivo designó a Walter Fabián Agüero como nuevo director ejecutivo del Centro Nacional de Ciberseguridad, reemplazando a Ariel Waissbein en la conducción del organismo responsable de proteger los sistemas digitales, activos e infraestructuras críticas del Estado argentino. El cambio no es administrativo: refleja una decisión política sobre quién controla uno de los nodos más sensibles del aparato estatal en un contexto de creciente exposición digital de las instituciones públicas. El Centro Nacional de Ciberseguridad fue creado para centralizar la defensa de los sistemas informáticos del Estado frente a amenazas externas e internas. En los últimos años, organismos públicos argentinos sufrieron ataques e intrusiones que expusieron datos sensibles de ciudadanos e instituciones. La conducción de ese organismo implica, en la práctica, el manejo de información crítica sobre vulnerabilidades del propio Estado. La salida de Waissbein abre interrogantes sobre las razones del reemplazo. En estructuras de este tipo, los cambios de conducción raramente responden solo a criterios técnicos: detrás suele haber disputas por el control de información estratégica u orientaciones distintas sobre el vínculo entre ciberseguridad estatal e intereses privados. Agüero llega a un cargo que exige simultáneamente expertise técnico e inserción política. La combinación no es sencilla: los organismos de ciberseguridad operan en una zona gris donde las decisiones técnicas tienen consecuencias políticas directas, desde la protección de datos electorales hasta la seguridad de sistemas de salud e infraestructura energética. El momento del cambio tampoco es neutral. Argentina transita un período de ajuste estatal profundo, con reducción de estructuras e interrogantes sobre la inversión en áreas consideradas estratégicas pero no visibles para la opinión pública. La ciberseguridad es exactamente ese tipo de área: su importancia es enorme, pero su descuido solo se advierte cuando el daño ya está hecho. El perfil del reemplazante y la orientación que imprima al organismo definirán si el cambio fortalece u debilita la capacidad estatal en este terreno. La designación de Agüero deberá ser evaluada no solo por sus credenciales técnicas sino por la independencia con que conduzca un organismo que, por definición, debe estar blindado de interferencias políticas coyunturales. En un Estado que digitaliza servicios a gran velocidad, la ciberseguridad dejó de ser un tema de especialistas para convertirse en una dimensión central de la soberanía. Quien conduce ese organismo toma decisiones que afectan a millones de ciudadanos aunque su nombre nunca aparezca en los diarios.