domingo, 1 de noviembre de 2026
 
 
     
Mahiques impulsa el ascenso de Rafecas a la Cámara de Casación

El ministro porteño impulsa el ascenso de Rafecas a la Cámara de Casación, lo que abriría una vacante clave en los tribunales federales de Retiro.

El ministro de Justicia porteño, Carlos Mahiques, activó el mecanismo para promover al juez federal Daniel Rafecas a la Cámara de Casación de la Ciudad de Buenos Aires. El pliego ya inició su recorrido hacia el Senado, e implica que Rafecas dejaría su juzgado en Comodoro Py, generando una vacante de alto valor estratégico en el fuero federal. No se trata de un movimiento administrativo menor: cada silla vacante en esos tribunales es una pieza que los sectores políticos con causas en danza disputan con intensidad. Rafecas es uno de los jueces federales con mayor perfil público del país. A lo largo de su carrera acumuló causas de enorme sensibilidad política e institucional, varias de las cuales permanecen activas bajo su órbita. Su eventual ascenso implica redistribuir esa cartera de expedientes entre otros magistrados, un proceso que nunca es neutral e involucra negociaciones que exceden lo meramente jurídico. El rol de Mahiques en esta jugada no es casual. El ministro tiene trayectoria propia en el Poder Judicial —fue juez e integró la Cámara de Casación nacional— e históricamente construyó vínculos con sectores del PRO cercanos a la conducción macrista. Impulsar a Rafecas hacia una Cámara porteña le permite al ministerio consolidar influencia sobre la arquitectura judicial de la Ciudad, en un momento en que el gobierno de Jorge Macri busca afirmar su autonomía institucional frente al escenario nacional. La vacante que quedaría en Comodoro Py es el dato más sensible del operativo. Los tribunales federales de Retiro concentran causas de corrupción, espionaje e investigaciones vinculadas a dirigentes de todo el espectro político. Quien ocupe ese juzgado —e incluso quién lo cubra de manera subrogante durante el interinato— tendrá en sus manos expedientes que pueden definir carreras políticas. El Consejo de la Magistratura deberá activar el concurso correspondiente, pero los tiempos de ese organismo suelen estirarse por presiones cruzadas. El peronismo y sectores del progresismo observan el movimiento con desconfianza. Rafecas fue históricamente reivindicado por espacios kirchneristas, en parte por haber rechazado la denuncia que Nisman presentó contra Cristina Fernández de Kirchner en 2015. Su salida del juzgado puede leerse como una forma de desamarrar ese vínculo simbólico e instalar en su lugar a un magistrado con otro perfil. La lógica del tablero judicial argentino indica que cada reconfiguración de este tipo tiene ganadores y perdedores que se cuentan en términos de causas, no solo de cargos. En términos de coyuntura, el movimiento ocurre en un momento en que el sistema judicial federal está bajo presión múltiple: debates sobre el jury a magistrados, reformas procesales pendientes y una Corte Suprema que opera con composición incompleta. Cualquier alteración en Comodoro Py amplifica su efecto sobre ese ecosistema ya inestable. Mahiques lo sabe, y el hecho de que haya elegido este momento para activar el pliego de Rafecas sugiere que el cálculo político fue deliberado. El Senado tiene ahora la palabra. La aprobación del pliego depende de equilibrios que van más allá de los méritos del candidato: involucra negociaciones entre bloques, presiones del Ejecutivo nacional y los intereses cruzados de quienes tienen causas abiertas en la justicia federal. La vacante en Comodoro Py, mientras tanto, ya empieza a generar conversaciones en los pasillos que importan.