sábado, 31 de octubre de 2026
 
 
     
Milei cuestionó a Cavallo y anunció reintegros por 500 millones

En la Universidad Di Tella, el Presidente cuestionó al exministro, presentó su libro y anunció reintegros por 500 millones de dólares.

Javier Milei eligió una universidad privada de élite para protagonizar una conferencia que combinó ajuste de cuentas políticas, promoción editorial e iniciativas fiscales. En la Universidad Di Tella, el Presidente atacó a Domingo Cavallo —figura histórica del liberalismo argentino—, calificó a periodistas críticos como 'seres cargados de maldad' e informó la devolución de impuestos por 500 millones de dólares. El acto condensa el estilo de gestión de Milei: la política como performance personal donde la doctrina, el ego y los anuncios concretos conviven sin jerarquía clara. La elección del escenario no es menor. Di Tella es una institución asociada a la tecnocracia liberal y a los sectores que originalmente respaldaron la llegada de Milei al poder. Hablarle a ese auditorio con un discurso confrontativo hacia Cavallo implica una disputa simbólica por la paternidad intelectual del liberalismo argentino: Milei busca consolidarse como referencia única de esa tradición, desplazando incluso a quienes trazaron el camino previo. La crítica a Cavallo tiene antecedentes concretos. El exministro de Economía de Carlos Menem y Fernando De la Rúa sostuvo posiciones disidentes respecto de la política económica del actual gobierno, cuestionando en particular la estrategia cambiaria y la velocidad del ajuste. Para Milei, esas diferencias no son un debate técnico sino una traición ideológica: en su cosmovisión, quien no acompaña es un enemigo, aunque haya sido aliado histórico del campo libertario. El anuncio de devolución impositiva por 500 millones de dólares es el único elemento con impacto directo sobre la ciudadanía. Sin embargo, llegó envuelto en una conferencia de tono combativo y promocional, lo que diluye su potencial efecto político. El Gobierno tiene dificultades estructurales para que sus medidas favorables sean percibidas como tales, en parte porque el propio Presidente opaca los anuncios con sus disputas personales. La calificación de periodistas como 'seres cargados de maldad' no es una novedad en el discurso de Milei, pero su reiteración en un espacio académico marca una degradación del debate público. Lo que en campaña funcionó como provocación disruptiva se cristaliza en el ejercicio del poder como hostigamiento sistemático a la prensa. Esa lógica tiene costos institucionales que el oficialismo todavía no parece dispuesto a contabilizar. La promoción del libro presidencial durante un acto oficial consolida una tendencia: Milei no distingue entre su rol público y su construcción como figura intelectual y mediática. Esa fusión puede ser funcional en términos de identidad política, pero genera fricciones con la expectativa de que un presidente en ejercicio concentre su agenda en la gestión. La oposición y sectores moderados del propio espacio libertario observan esa dinámica con incomodidad creciente. El episodio en Di Tella ofrece una síntesis del momento político: un presidente que gobierna hacia adentro de su tribu, que necesita reafirmar liderazgo atacando a sus propios referentes y que utiliza anuncios económicos como telón de fondo de un espectáculo político centrado en su propia figura. La pregunta que empieza a instalarse en el sistema político argentino es si ese modelo alcanza para sostener una coalición de gobierno en el mediano plazo.