  |
| viernes, 30 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Subsecretario de Ciencia renunció con críticas al Gobierno
El funcionario dejó el cargo tras poco más de un mes y denunció destrato y falta de respaldo institucional en una carta a su superiora.
El subsecretario de Ciencia y Tecnología presentó su renuncia al cabo de apenas un mes y días de gestión, dirigiendo una carta a la titular del área, Adriana Baravalle, en la que denunció condiciones internas de trabajo incompatibles con el ejercicio del cargo. El hecho no es un episodio menor: la salida abrupta de un cuadro técnico con críticas explícitas al propio gobierno expone fisuras en la conducción de una secretaría que ya de por sí opera con recursos históricamente recortados.
El área de Ciencia y Tecnología viene atravesando desde 2024 un proceso de ajuste presupuestario que redujo transferencias al CONICET y universidades nacionales, en el marco de la política de equilibrio fiscal del gobierno de Javier Milei. En ese contexto, sumar un subsecretario que dura menos de cuarenta días y se va denunciando destrato agrava la percepción de un sector científico que ya se siente ignorado o directamente hostilizado por la actual administración.
La carta a Baravalle funciona como documento político tanto o más que como formalidad administrativa. Al hacer pública la denuncia de maltrato interno, el exfuncionario coloca a la titular en una posición incómoda: o avala las condiciones que él describe, o admite que hay problemas de conducción que no supo o no quiso resolver. Ninguna de las dos lecturas es favorable para la imagen de la secretaría.
El patrón de renuncias con declaraciones críticas se repite en distintos niveles del Estado nacional desde el inicio de la gestión Milei. Funcionarios de segunda y tercera línea que accedieron al cargo con expectativas de reforma o de continuidad técnica encuentran, según sus propios testimonios, una estructura que no acompaña ni protege. Esto genera una rotación que debilita la memoria institucional precisamente en áreas donde la continuidad es estratégica.
Desde la oposición, este tipo de episodios alimenta el relato de un gobierno que prioriza la reducción del Estado sobre su funcionamiento eficaz. Sin embargo, el oficialismo históricamente minimiza estas salidas como parte de una depuración necesaria de la burocracia. La tensión entre ambas lecturas define buena parte del debate sobre el rumbo de las políticas públicas en ciencia e innovación.
Lo que queda en evidencia es que la gestión del capital humano dentro del propio Estado es una asignatura pendiente del gobierno actual. Reclutar técnicos y profesionales para cargos de conducción y perderlos en semanas por razones vinculadas al clima interno tiene un costo real: retrasa decisiones, fragmenta equipos y manda una señal negativa hacia afuera del sector. En un área sensible como la científico-tecnológica, donde Argentina compite por retener talento frente a la emigración, esa señal importa.
El episodio merece seguimiento no solo por lo que revela del estado interno de la secretaría, sino porque anticipa posibles tensiones mayores en un sector que acumula malestar. Si el gobierno no logra estabilizar su conducción en ciencia y tecnología, el costo político e institucional puede crecer más rápido de lo que la Casa Rosada parece dispuesta a reconocer.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|